- Año de producción: 1995
- Dirección: Tim Robbins
- Intérpretes: Sean Penn, Susan Sarandon, Robert Prosky, Raymond J. Barry, R. Lee Ermey, Celia Weston, Peter Sarsgaard, Jack Black
- Guión: Tim Robbins
- Música: David Robbins, Georgi Sviridov
- Fotografía: Roger Deakins
SINOPSIS
Matthew Poncelet (Sean Penn), un joven condenado a la pena capital por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean (Susan Sarandon). Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual. Sin embargo, a la hermana Helen no sólo le angustia la espantosa agonía del condenado, sino también el dolor de las familias de las víctimas.
CRÍTICA
La dureza de la pena de muerte, un tema controvertido; pero ante todo la delicadeza con la que muestra el film un tema tan espinoso deja más que palpable un sentimiento (el amor), frente a la pena.
Tratada como maestría la película muestra dos visiones totalmente opuestas: el amor y el odio. El amor se ve reflejado en el personaje de Susan Sarandon (como siempre espectacular), donde ser monja le plantea un dilema: apoyar al asesino o los familiares de los asesinados. Ya que su decisión no es apoyar al reo de muerte, sino que éste puede encontrar la paz espiritual necesaria para afrontar su destino y (aunque sea casi en su lecho de muerte) aceptar la culpabilidad del asesinato sin negarse al amor que ella intenta que el encuentre.
No hay palabras para describir esos sentimientos que la protagonista transmite, no dejando indiferente a nadie; y pudiendo demostrar que el amor y el perdón son posibles, en cualquier circunstancia por muy culpable que seas.
La interpretación de los personajes protagonitas es inmejorable; como siempre Susan Sarandon, sabe elegir buenos papeles, que puedan alabar su calidad interpretativa. Sean Pean, que provoca un aborrecimiento a todos los perosnajes que interpreta, pero que a lo largo que avanza la película consigue que el espectador coja cierto aprecio a los personajes. Por supuesto la direccción de Tim Robbins, que consigue mostrar en cada momento los sentimientos de los personajes y los planos de los mismos dejando claro su intención, de que el público se sienta identificado con el personaje.
Es una película recomendable a la vez que dura, pero refleja claramente como el amor hacia los demás impera por encima de nuestro amor propio; y que "el amor a los enemigos", es gratificante, ya que muchas veces, hace que nos perdonemos a nosotros mismos.
Calificación perosnal: 10

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