Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

domingo, 31 de mayo de 2026

Silkwood (1983)

 


  • Dirección: Mike Nichols
  • Año: 1983
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Meryl Streep, Kurt Russell, Cher, Craig T. Nelson, Fred Ward, Diana Scarwird, Ron Silver, Josef Sommer, Charles Hallahan, Bruce McGill, David Strathairn, M. Emmet Walsh
  • Guión: Nora Ephron, Alice Arlen
  • Música: Georges Delerue
  • Fotografía: Miroslav Ondricek
  • Vestuario: Ann Roth
  • Productora: American Broadcastin Company, 20th Century Fox


SINOPSIS

Karen Silkwood (Meryl Streep) es una trabajadora de una planta nuclear en Estados Unidos que lucha para que los trabajadores de esa planta tengan buenas condiciones laborales y de seguridad. Pero, cuando se afilia al sindicato y empieza a indagar más en la planta nuclear, la vida de Karen empezará a peligrar.


CRITICA

Silkwood, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Meryl Streep, es una de las mejores películas estadounidenses de los años ochenta porque logra combinar el drama humano con la denuncia política sin sacrificar ninguno de los dos aspectos. Basada en la historia real de Karen Silkwood, una trabajadora de una planta nuclear que denunció graves fallos de seguridad antes de morir en circunstancias nunca esclarecidas del todo, la película evita convertirse en un simple alegato ideológico y se centra en la transformación de una persona corriente en una figura de resistencia.

El guion, escrito por Nora Ephron y Alice Arlen, destaca por su extraordinaria contención. En lugar de presentar a Karen como una heroína desde el principio, la construye como una mujer imperfecta, impulsiva y a menudo contradictoria. Cuando comienza la película, Karen no es una activista ni una líder sindical especialmente comprometida. Es una trabajadora que intenta sobrevivir a una rutina difícil, con problemas familiares y emocionales que la mantienen alejada de cualquier idealismo. Esa decisión narrativa resulta fundamental porque hace que su evolución sea creíble.

La estructura del guion funciona como una progresiva toma de conciencia. La historia no gira únicamente alrededor de la corrupción empresarial o de los riesgos nucleares, sino alrededor del descubrimiento de una verdad incómoda. Karen va observando irregularidades, pequeños detalles aparentemente insignificantes, hasta comprender que la seguridad de los trabajadores está siendo sacrificada en nombre de la productividad. El conflicto surge de forma orgánica y evita los giros artificiales. Cada nueva revelación aumenta la tensión y acerca al personaje a una situación cada vez más peligrosa.

Uno de los mayores aciertos del libreto es que nunca convierte el enfrentamiento entre Karen y la empresa en una lucha simplista entre buenos y malos. La corporación aparece como una estructura burocrática impersonal más que como una organización dirigida por villanos caricaturescos. Eso hace que la amenaza resulte más inquietante. La película sugiere que los sistemas pueden ser peligrosos incluso cuando nadie parece asumir personalmente la responsabilidad.

El personaje de Karen Silkwood es probablemente una de las interpretaciones más complejas de la carrera de Meryl Streep. Karen es inteligente pero no brillante, valiente pero no intrépida, comprometida pero no siempre coherente. Tiene defectos evidentes, toma malas decisiones y a veces actúa impulsivamente. Precisamente por eso resulta tan humana. La película evita idealizarla y permite que el espectador vea tanto sus fortalezas como sus debilidades. Su transformación en denunciante nace más de la indignación moral que del heroísmo convencional.

Otro personaje fundamental es Drew Stephens, interpretado por Kurt Russell. Drew representa la vida cotidiana que Karen está poniendo en riesgo. No es simplemente una pareja sentimental; simboliza el deseo de normalidad frente a una lucha que exige sacrificios crecientes. Su relación con Karen aporta una dimensión íntima que impide que la película se convierta en una mera investigación periodística dramatizada.

La gran sorpresa del reparto es Cher en el papel de Dolly Pelliker. Dolly podría haber sido un personaje secundario sin importancia, pero el guion le otorga una profundidad inesperada. Es una amiga leal, vulnerable y emocionalmente compleja. La relación entre Karen y Dolly constituye uno de los núcleos emocionales de la película. Ambas mujeres encuentran apoyo mutuo en un entorno laboral hostil, y esa amistad aporta calidez a una historia cada vez más sombría.

También es notable cómo los personajes secundarios contribuyen a la sensación de realismo. Nadie parece diseñado exclusivamente para transmitir información al espectador. Los compañeros de trabajo, los representantes sindicales y los supervisores tienen comportamientos ambiguos y reconocibles. Esa naturalidad ayuda a que el conflicto resulte auténtico.

Visualmente, Mike Nichols adopta un enfoque sobrio y casi documental. No busca grandes escenas de suspense ni secuencias espectaculares. La tensión nace de conversaciones, reuniones, inspecciones y pequeños gestos cotidianos. Esta decisión refuerza la credibilidad de la historia y permite que el drama humano ocupe el centro del relato.

El desenlace es especialmente eficaz porque rehúye las soluciones fáciles. La película comprende que la historia real de Karen Silkwood no ofrece una conclusión plenamente satisfactoria ni una victoria clara. En lugar de proporcionar un cierre convencional, deja al espectador con preguntas incómodas sobre el poder corporativo, la responsabilidad institucional y el coste personal de enfrentarse a sistemas mucho más grandes que uno mismo.

En conjunto, Silkwood es un ejemplo excelente de cine político que nunca olvida a las personas que hay detrás de la política. Su guion destaca por la construcción gradual del conflicto y por la complejidad moral de sus personajes. Karen Silkwood es una protagonista extraordinaria precisamente porque no parece una heroína de película, sino una persona normal obligada a actuar cuando descubre algo que considera intolerable. Gracias a esa combinación de realismo, humanidad y tensión, la película sigue siendo una de las obras más sólidas y relevantes del cine estadounidense de los años ochenta.


Calificación personal: 8.5



Semilla de maldad (1955)

 


  • Título original: Blackboard Jungle
  • Año: 1955
  • Dirección: Richard Brooks
  • Intérpretes: Glenn Ford, Sidney Poitier, Anne Francis, Louis Calhern, Margaret Hayes, John Hoyt, Richard Kiley, Warner Anderson, Emily Meyer.
  • Guión: Richard Brooks
  • Música: Charles Wolcott
  • Fotografía: Russell Harlan
  • Montaje: Ferris Webster
  • Productora: Metro Goldwyn Meyer


SINOPSIS

Richard Dardier (Glenn Ford) es un ex militar que obtiene un trabajo como profesor en un colegio público. En dicho colegio hay poca disciplina a la par que los alumnos son los más conflictivos de todo el distrito. Ante esta situación, Dardier intenta llegar y comprender a los jóvenes para que tengan un futuro mejor.


CRITICA

Semilla de maldad es una de esas películas que hoy pueden parecer familiares porque su influencia ha sido enorme. Muchas historias posteriores sobre profesores idealistas enfrentados a alumnos conflictivos parten de un esquema que Richard Brooks ayudó a popularizar aquí. Sin embargo, vista en su contexto histórico, sigue siendo una obra sorprendentemente moderna por la dureza con la que retrata la violencia juvenil, el fracaso del sistema educativo y la incomunicación entre generaciones.

El guion, escrito por Richard Brooks a partir de la novela de Evan Hunter, se construye como un enfrentamiento constante entre autoridad y rebeldía. La trama sigue a Richard Dadier, un exmilitar que llega a un instituto dominado por el desorden, las amenazas y la delincuencia juvenil. Lo interesante es que la película evita presentar el problema como una simple lucha entre buenos y malos. Aunque algunos alumnos son violentos, el guion insiste en que detrás de su comportamiento hay fracaso escolar, pobreza, falta de expectativas y abandono institucional.

La principal virtud del guion es su progresión dramática. Dadier comienza creyendo que la disciplina bastará para imponer orden, pero poco a poco descubre que enseñar exige comprender a los alumnos y ganarse su respeto. La historia avanza mediante pequeñas derrotas y humillaciones que hacen que el conflicto resulte creíble. No hay soluciones milagrosas ni discursos grandilocuentes; el protagonista tiene que aprender tanto como sus estudiantes.

Su principal limitación es que algunas situaciones están planteadas de forma bastante esquemática desde una perspectiva actual. Los estudiantes suelen representar tipos sociales más que individuos complejos, y algunos conflictos se resuelven de manera algo simplificada. Aun así, la película conserva fuerza porque Brooks sabe generar tensión y porque nunca pierde de vista el aspecto humano de los personajes.

En cuanto a los personajes, Richard Dadier es el auténtico corazón de la película. Interpretado por Glenn Ford, no es un héroe perfecto. Tiene miedo, comete errores y llega a prejuzgar a algunos alumnos. Precisamente por eso funciona tan bien: es un hombre corriente enfrentado a una situación que le supera. Su evolución consiste en abandonar sus prejuicios y comprender que la autoridad no se impone únicamente mediante la fuerza.

El personaje más interesante después de Dadier es Gregory Miller, interpretado por Sidney Poitier en uno de los primeros papeles importantes de su carrera. Miller parece inicialmente un estudiante problemático y amenazante, pero poco a poco revela inteligencia, sensibilidad y potencial. La película utiliza al personaje para cuestionar los prejuicios raciales de la época, algo muy poco habitual en el cine comercial estadounidense de los años cincuenta.

Por otro lado, Artie West representa la violencia pura. Es el antagonista principal y encarna la influencia destructiva dentro del aula. Aunque psicológicamente no es un personaje muy profundo, funciona porque simboliza la resistencia al cambio y la atracción del liderazgo basado en el miedo.

Los profesores veteranos también tienen importancia. Muchos aparecen resignados, agotados o cínicos. Son una crítica directa a un sistema educativo que ha dejado de creer en sí mismo. En cierto modo, la película plantea que el problema no son solo los alumnos, sino también las instituciones incapaces de responder a sus necesidades.

Además de sus méritos dramáticos, Semilla de maldad posee una enorme relevancia cultural. Fue una de las primeras películas en asociar la juventud con una identidad propia y ayudó a popularizar el rock and roll gracias al uso de "Rock Around the Clock" de Bill Haley & His Comets en los títulos iniciales. Su impacto fue tan grande que hoy se considera una obra fundamental para entender la cultura juvenil de los años cincuenta.

Como valoración global, Semilla de maldad destaca por un guion sólido, una tensión constante y unos personajes que, aunque en ocasiones respondan a arquetipos, consiguen transmitir conflictos sociales reales. Puede que algunas ideas hayan envejecido, pero su reflexión sobre la educación, los prejuicios y la dificultad de conectar con los jóvenes sigue conservando una sorprendente actualidad. Es una película pionera, influyente y todavía muy poderosa.


Calificación personal: 7.5



Torrente, presidente (2026)


  •  Dirección: Santiago Segura
  • Año: 2026
  • Género: Comedia
  • Intérpretes: Santiago Segura, Gabino Diego, Carlos Areces, Willy Bárcenas, Ramón Langa, Cañita Brava, Jesulín de Ubrique, Neus Asensi, Bertín Osborne, Kevin Spacey, Florentino Fernández, Alec Baldwin, Carlos Latre, Aníbal Gómez.
  • Guión: Santiago Segura
  • Música: Roque Baños, Taburete
  • Fotografía: Javier G. Salmones
  • Productora: Amiguetes Entertainment, Bowfinger International Pictures, Atresmedia Cine.


SINOPSIS

José Luis Torrente (Santiago Segura), después de haber estado doce años sin realizar ninguna misión (debido al desastre de la última), aparece por sorpresa como posible presidente de España a través del partido NOX pero, lo que supone un paso para José Luis, para otros, es un estorbo que hay que eliminar a toda costa.


CRITICA

Torrente, presidente supone el regreso de José Luis Torrente doce años después de Operación Eurovegas, trasladando al personaje al terreno de la política nacional. La premisa es sencilla: un hombre incompetente, machista, racista, conspiranoico y completamente fuera de su tiempo acaba convertido en candidato político por una mezcla de oportunismo, populismo y absurdo. La película utiliza esa idea para construir una sátira de la política española contemporánea y de la cultura mediática que la rodea.

Desde el punto de vista del guion, la película funciona más como una sucesión de sketches y gags que como una historia con una progresión dramática sólida. Santiago Segura vuelve a emplear la estructura clásica de la saga: Torrente se ve arrastrado a un entorno más grande que él, provoca el caos y sobrevive gracias a la casualidad. La campaña electoral sirve como excusa para encadenar situaciones disparatadas, cameos y referencias a la actualidad política. El resultado es muy dinámico y genera momentos cómicos efectivos, pero también da la sensación de que la trama avanza a trompicones y que muchas escenas existen únicamente para preparar el siguiente chiste.

Uno de los mayores aciertos del guion es que encuentra un contexto ideal para Torrente. El personaje siempre ha sido una caricatura de los peores defectos de la sociedad española, y la política populista contemporánea le permite amplificar esos rasgos. La idea de que alguien tan incapaz pueda aspirar al poder resulta absurda, pero al mismo tiempo conecta con una realidad donde la imagen pública, la provocación y las redes sociales tienen cada vez más peso. Ahí la película encuentra su mejor sátira.

Sin embargo, la película también muestra las limitaciones de una fórmula que lleva casi tres décadas en activo. Muchos chistes dependen de la incorrección política, de la repetición de tics conocidos del personaje o de la aparición sorpresa de famosos. Cuando esas bromas funcionan, provocan carcajadas; cuando no, parecen reliquias de otra época. Parte de la crítica y del público ha señalado precisamente que la película vive en gran medida de la nostalgia de la saga y de la familiaridad con el personaje.

En cuanto a los personajes, José Luis Torrente sigue siendo el centro absoluto de la película. No tiene un arco de transformación real: continúa siendo egoísta, ignorante y profundamente ridículo. Pero esa es precisamente la esencia del personaje. Torrente no está diseñado para evolucionar, sino para actuar como espejo deformado de determinados comportamientos sociales. Santiago Segura vuelve a interpretarlo con enorme energía cómica y demuestra que sigue conociendo perfectamente los mecanismos del personaje.

Los secundarios cumplen sobre todo una función humorística. Cuco aporta la conexión emocional con las películas anteriores (un gran Gabino Diego que vuelve al cibne) y actúa como contrapunto a la brutal incompetencia de Torrente. Pelayo, los asesores políticos y los distintos colaboradores representan estereotipos reconocibles de la política y los medios actuales. Ninguno posee una profundidad especial, pero tampoco la necesita: la película los utiliza como herramientas satíricas más que como personajes complejos.

Los numerosos cameos son una de las señas de identidad de la saga y aquí vuelven a ocupar un papel importante. Algunos resultan muy divertidos porque aparecen en momentos inesperados; otros parecen simples guiños para el público. Como ocurre con muchas comedias basadas en cameos, su efecto dependerá en gran medida de la afinidad del espectador con las figuras que aparecen.

Como sátira política, Torrente, presidente es irregular. Tiene momentos muy inspirados y otros excesivamente obvios. No alcanza la sofisticación de grandes sátiras políticas internacionales, pero tampoco pretende hacerlo. Su objetivo es provocar la risa inmediata mediante el exceso, la vulgaridad y la provocación. Cuando se acepta esa propuesta, la película resulta bastante entretenida; cuando se busca una crítica política más elaborada, se queda corta.

En conjunto, Torrente, presidente es una comedia eficaz y muy fiel al espíritu de la saga. Su guion prioriza el gag sobre la narrativa, sus personajes funcionan más como caricaturas que como seres complejos y su humor sigue siendo deliberadamente bruto y excesivo. No es la película más madura de Santiago Segura ni la más refinada, pero sí una de las que mejor aprovecha el potencial satírico de Torrente en el contexto político actual. Como cine cómico popular cumple su función; como obra cinematográfica, está lejos de ser algo más que una divertida y descontrolada sucesión de disparates. 


Calificación personal: 6.5




Super Mario Galaxy: La Película (2026)

 


  • Título original: The Super Mario Galaxy Movie
  • Año: 2026
  • Género: Dibujos animados
  • Dirección: Aaron Horvath, Michael Jelenic
  • Guión: Matthew Fogel
  • Doblaje original: Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day, Jack Black, Keegan-Michael Key, Benny Safdie, Brie Larson, Donald Glover, Glen Powell.
  • Música: Brian Tyler
  • Productora: Universal Pictures, Illumination, Nintendo.


SINOPSIS

Los hermanos Luigi y Mario, acompañados de Beach, viajan hasta los confines de la galaxia para rescatar a la princesa Rosalinda, tras haber sido raptada por el hijo de Browser, el cual intenta demostrar que ahora se ha vuelto bueno.


CRITICA

Super Mario Galaxy: La película es una secuela mucho más ambiciosa que Super Mario Bros.: La película. Al trasladar la acción al espacio e introducir elementos de los juegos Galaxy, la película gana espectacularidad visual y un mayor sentido de aventura, pero también evidencia algunas debilidades narrativas que ya estaban presentes en la primera entrega. 

El guion apuesta por una estructura de viaje cósmico en la que Mario y sus aliados deben enfrentarse a una nueva amenaza encabezada por Wario y Bowser Jr. mientras exploran distintos mundos galácticos. La historia funciona bien cuando se centra en el descubrimiento y en el sentido de maravilla propio de los videojuegos originales, pero a menudo parece más interesada en encadenar referencias, personajes y escenarios que en desarrollar conflictos profundos. El ritmo es muy rápido, con escenas que se suceden constantemente para mantener la atención del público familiar, aunque eso provoca que algunos momentos emocionales no tengan el tiempo suficiente para madurar. 

Mario sigue siendo el protagonista clásico: valiente, optimista y dispuesto a ayudar a los demás. Sin embargo, continúa siendo un héroe relativamente sencillo. Su arco dramático existe, pero es limitado, ya que la película lo utiliza principalmente como vehículo para recorrer este universo. Luigi tiene una presencia más importante que en la primera película y aporta parte de la emoción familiar de la historia, aunque sigue estando algo eclipsado por los acontecimientos más espectaculares. 

La gran incorporación es Rosalina. El personaje aporta una dimensión más melancólica y madura al relato, algo poco habitual en una producción de Mario. Sus escenas con Peach son de las más interesantes porque introducen temas relacionados con la responsabilidad, la soledad y la protección de los mundos que habitan. De hecho, varios comentarios sobre la producción han destacado que algunas secuencias entre ambas fueron ampliadas para reforzar precisamente ese componente emocional. 

Peach mantiene el papel activo y competente que ya tenía en la película anterior. No es una figura pasiva que espera ser rescatada, sino una líder que participa directamente en la acción. Aunque su personalidad resulta efectiva, en algunos momentos parece estar definida más por su capacidad de resolver problemas que por conflictos internos propios. 

En cuanto a los villanos, Bowser Jr. aporta energía y carisma, mientras que Wario representa una amenaza diferente a Bowser gracias a su egoísmo y codicia. El problema es que la película maneja tantos personajes que ninguno alcanza la profundidad suficiente para convertirse en un antagonista verdaderamente memorable. Funcionan mejor como motores de la aventura que como personajes complejos. 

Visualmente, la película es probablemente el mayor logro de la producción. Los mundos espaciales, las galaxias y la escala cósmica consiguen trasladar al cine la sensación de asombro de los videojuegos. La música también ayuda mucho, reutilizando y reinterpretando temas clásicos de la saga. 

En conjunto, Super Mario Galaxy: La película destaca más por su imaginación visual y por el cariño hacia el material original que por la solidez de su escritura. Es una aventura entretenida, llena de energía y fan service, con algunos momentos emocionales inesperadamente efectivos gracias a Rosalina y Peach, pero cuyo guion sacrifica profundidad y desarrollo de personajes en favor del espectáculo constante. Como adaptación de Mario funciona muy bien; como historia cinematográfica independiente, se queda un paso por debajo de su enorme potencial.


Calificación personal: 5.5


viernes, 3 de abril de 2026

Zootrópolis 2 (2025)

 


  • Título original: Zootopia 2
  • Año: 2025
  • Género: Animación
  • Dirección: Jared Bush, Byron Howard
  • Doblaje Original: Jason Bateman, Ginnifer Goodwin, Ke Huy Quan, Idris Elba, Andy Samberg, David Strathairn, Fortune Feimster, Bonnie Hunt, Shakira, Patrick Warburton.
  • Guión: Jared Bush
  • Música: Michael Giacchino
  • Productora: Walt Disney Productions, Pixar Animation Studios

SINOPSIS

Judy Hopps y Nick Wilde se enfrentan a un nuevo caso que amenaza la paz en Zootrópolis. La investigación los lleva a descubrir una conspiración que pone en peligro la convivencia entre especies. Mientras siguen las pistas, deberán enfrentarse a nuevos personajes y desafíos inesperados. Su amistad y confianza serán clave para resolver el misterio. La aventura pondrá a prueba todo lo que han aprendido como equipo.


CRITICA

Zootrópolis 2 retoma el universo de la ciudad animal ampliando su escala y profundizando en las dinámicas sociales que ya planteaba la primera entrega. El guion vuelve a estructurarse en torno a una investigación —un caso que desestabiliza la aparente armonía de la ciudad—, lo que permite recuperar el tono de comedia policial con trasfondo social. Narrativamente, la película sigue un esquema reconocible: misterio, pistas, giros y resolución final. Aunque esta fórmula funciona por su ritmo ágil y su capacidad para enganchar, también puede resultar menos sorprendente al repetir la estructura del original.

El guion intenta ampliar los temas, abordando nuevas formas de prejuicio y convivencia, lo que aporta cierta profundidad. Sin embargo, en ocasiones prioriza el mensaje sobre la sutileza, haciendo que algunos conflictos se resuelvan de forma más directa de lo esperado. Aun así, la combinación de humor, acción y crítica social sigue siendo uno de sus puntos fuertes, manteniendo el equilibrio entre entretenimiento y reflexión.

En cuanto a los personajes, Judy Hopps continúa evolucionando como policía, mostrando mayor seguridad pero también enfrentándose a nuevas dudas sobre su papel dentro del sistema. Nick Wilde, por su parte, mantiene su carisma y aporta ligereza, aunque su desarrollo es más limitado y se centra en reforzar su relación con Judy. La dinámica entre ambos sigue siendo el corazón de la película: su química, basada en la confianza y las diferencias, sostiene gran parte del interés. Los nuevos personajes amplían el universo, pero en muchos casos funcionan más como apoyo narrativo que como figuras con verdadero peso dramático.

En conjunto, Zootrópolis 2 es una secuela sólida y entretenida que mantiene el espíritu de la original, aunque sin alcanzar el mismo nivel de frescura. Su guion es eficaz pero previsible, y sus personajes siguen siendo atractivos, especialmente como dúo protagonista. Es una continuación que apuesta por ampliar el mundo y reforzar sus temas, más que por reinventar la fórmula que ya funcionó.


Calificación personal: 9


jueves, 2 de abril de 2026

Encadenados (1946)


  •  Título original: Notorious
  • Año: 1946
  • Género: Suspense
  • Dirección: Alfred Hitchcock
  • Intérpretes: Gary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains, Louis Calhern, Leopoldine Konstantin, Moroni Olsen.
  • Guión: Ben Hecht
  • Música: Roy Webb
  • Fotografía: Ted Tetzlaff
  • Montaje: Theron Warth
  • Productora: RKO Radio Pictures


SINOPSIS

Alicia Huberman (Ingrid Bergman) es reclutada por el gobierno estadounidense para infiltrarse en un grupo de nazis en Brasil. Para cumplir su misión, deberá acercarse a Alexander Sebastian (Claude Rains), un antiguo conocido que está enamorado de ella. Mientras tanto, surge una relación ambigua y tensa con el agente Devlin (Cary Grant), su contacto en la operación. Atrapada entre el deber y sus sentimientos, Alicia se ve envuelta en una peligrosa red de espionaje. El riesgo aumenta cuando su verdadera identidad amenaza con ser descubierta, poniendo su vida en juego.


CRITICA

Encadenados, dirigida por Alfred Hitchcock, es uno de los ejemplos más refinados del cine clásico en el que el suspense y el melodrama romántico se entrelazan con precisión. El guion, escrito por Ben Hecht, se construye sobre una premisa de espionaje aparentemente sencilla —una mujer infiltrada en un grupo de nazis en Brasil tras la Segunda Guerra Mundial—, pero su verdadera fuerza reside en el conflicto emocional que sostiene toda la trama.

Narrativamente, el guion destaca por su economía y su capacidad para generar tensión a partir de elementos cotidianos. Hitchcock desplaza el suspense desde la acción hacia los detalles: una llave, una botella, una mirada sostenida más de lo debido. La famosa escena de la bodega o la del beso prolongado no solo son icónicas por su puesta en escena, sino porque condensan la esencia del relato: el peligro exterior siempre está ligado a la vulnerabilidad emocional de los personajes. El guion evita explicaciones innecesarias y confía en la inteligencia del espectador, construyendo una progresión dramática donde cada escena añade una capa de riesgo, tanto físico como sentimental.

En cuanto a los personajes, el triángulo formado por Alicia Huberman (Ingrid Bergman), Devlin (Cary Grant) y Alexander Sebastian (Claude Rains) es el verdadero motor de la película. Alicia es uno de los personajes femeninos más complejos del cine de Hitchcock: marcada por su pasado y utilizada como herramienta por los servicios secretos, su evolución está atravesada por la necesidad de redención y de afecto. Devlin, lejos de ser un héroe convencional, es emocionalmente reprimido y ambiguo; su incapacidad para expresar sus sentimientos genera una tensión constante y, en cierto modo, contribuye al sufrimiento de Alicia. Por su parte, Sebastian es un antagonista atípico: más que un villano frío, es un hombre vulnerable, enamorado y atrapado en un entorno peligroso, lo que lo convierte en una figura trágica.

El guion, en definitiva, convierte una historia de espionaje en un drama sobre el amor, la manipulación y la confianza. Los personajes no solo están “encadenados” por la trama política, sino por sus propias emociones y decisiones. En conjunto, Encadenados es una obra que demuestra cómo el suspense puede construirse tanto desde la amenaza externa como desde la fragilidad interna de sus protagonistas, logrando un equilibrio excepcional entre tensión narrativa y profundidad emocional.


Calificación personal: 7.5

Vaiana 2 (2024)

 


  • Título original: Moana 2
  • Año: 2024
  • Género: Animación
  • Dirección: David G. Derrick Jr.
  • Doblaje original: Dwayne Johnson, Auli'i Cravalho, Nicole Scherzinger, Tempera Morrinson, Rose Matafeo, David Fane, Alan Tudyk.
  • Guión: David G. Derrick Jr
  • Música: Mark Mancina, Emily Bear, Abigail Barrow, Opetaia Foai.
  • Productora: Walt Disney Animation Studios, Pixar.

SINOPSIS

Vaiana emprende una nueva aventura más allá de los límites que ya conocía del océano. Guiada por una llamada ancestral, deberá explorar territorios desconocidos y peligrosos. En el viaje, se reencuentra con Maui y forma un nuevo equipo de aliados. Juntos enfrentarán desafíos que pondrán a prueba su valentía y su capacidad de liderazgo. Esta travesía la llevará a comprender mejor su destino y el vínculo con sus antepasados.


CRITICA

El guion sigue una estructura muy clásica dentro del cine de animación: hay una llamada a la aventura, un viaje lleno de obstáculos y un aprendizaje final. En este sentido, no resulta especialmente innovador, ya que repite en gran medida el esquema de la primera película, aunque lo hace con un ritmo ágil que mantiene el interés, especialmente para el público más joven. La historia apuesta más por la expansión del mundo —nuevos lugares, nuevos desafíos— que por un conflicto profundo o inesperado.

A nivel temático, el guion refuerza ideas como la identidad, el liderazgo y la conexión con los antepasados. Vaiana ya no es solo una joven que busca su lugar, sino una figura que debe guiar a otros, lo que introduce un matiz interesante en su evolución. Sin embargo, algunos conflictos se resuelven de manera algo rápida o previsible, lo que reduce el impacto emocional en ciertos momentos clave.

En cuanto a los personajes, Vaiana sigue siendo el eje absoluto de la película y es quien muestra una evolución más clara: es más madura, más segura y consciente de su responsabilidad. Maui, por su parte, mantiene su carisma y humor, pero su desarrollo es más limitado y funciona principalmente como apoyo y alivio cómico. Los nuevos personajes aportan frescura y dinamismo al grupo, pero en muchos casos no tienen suficiente tiempo para desarrollarse en profundidad, quedándose en roles bastante definidos.

En conjunto, Vaiana 2 es una secuela entretenida y visualmente atractiva que cumple con lo que se espera de ella. Su guion es sencillo y efectivo, aunque algo previsible, y sus personajes funcionan bien dentro de la aventura, aunque sin alcanzar la fuerza y el impacto de la primera entrega. Es una película que apuesta por el espectáculo, el mensaje positivo y la continuidad más que por la innovación.


Calificación personal: 5,5





viernes, 20 de marzo de 2026

Chicken Run: El amanecer de los nuggets (2023)

 



  • Título original: Chicjen Run: Dawn of the nugget
  • Año: 2023
  • Género: Animación
  • Dirección: Sam Fell
  • Doblaje original: Thandiwe Newton, Zachary Levy, Bella Ramsey, Imelda Staunton, David Bradley, Jane Horrocks, Daniel Mays, Miranda Richardson.
  • Guión: Karey Kirpatrick, John O'Farrell, Rachel Tunnard
  • Música: Harry Gregson-Williams
  • Productora: Aardman Studios, Neftlix


SINOPSIS

Ginger y Rocky viven felices con su hija Molly en una isla donde las gallinas son libres. Todo cambia cuando Molly, curiosa por el mundo exterior, descubre una nueva y peligrosa granja industrial. Ginger y el resto del grupo deberán infiltrarse en las instalaciones para rescatarla. La misión pondrá a prueba su valentía y su ingenio frente a un sistema aún más sofisticado. Lo que parecía una vida tranquila se convierte en una nueva aventura por la libertad.

CRITICA

La secuela Chicken Run: El amanecer de los nuggets retoma la historia años después de la fuga de la granja, mostrando a Ginger y Rocky viviendo en una aparente utopía junto al resto de las gallinas. Sin embargo, el guion introduce un nuevo conflicto cuando su hija Molly siente curiosidad por el mundo exterior y termina vinculada a una amenaza que recuerda el pasado que intentaban dejar atrás. La estructura es clara y dinámica: misión de rescate, infiltración en una granja industrial y enfrentamiento final. Aunque el planteamiento es efectivo y mantiene el ritmo, la película no alcanza la frescura ni la sorpresa narrativa de la original; el esquema de “huida del sistema opresor” se repite con variaciones más tecnológicas.

El guion apuesta por ampliar el mensaje hacia una crítica contemporánea a la industria alimentaria y al consumo masivo, lo que le da una dimensión actual. Sin embargo, la construcción del conflicto es más directa y menos ingeniosa que en la primera entrega. La tensión funciona, pero muchas situaciones se apoyan en fórmulas conocidas del cine de aventuras y espionaje, priorizando la acción sobre la ironía más sutil que caracterizaba a la película original.

En cuanto a los personajes, Ginger mantiene su rol de líder valiente y estratégica, aunque ahora el eje emocional gira en torno a su faceta como madre protectora. Rocky conserva su carisma despreocupado, pero queda algo relegado frente al protagonismo de Molly, cuya curiosidad y rebeldía juvenil impulsan la trama. Molly representa el choque generacional: no vivió el trauma de la granja y, por tanto, no comparte el mismo miedo. Este contraste añade un conflicto interesante, aunque su desarrollo podría haber sido más profundo. Los secundarios —como las inseparables amigas de Ginger— aportan humor y continuidad, pero sin grandes evoluciones.

En conjunto, es una secuela entretenida, con una animación en stop-motion impecable y un ritmo ágil, pero cuyo guion resulta más funcional que sorprendente. Amplía el universo y actualiza su mensaje, aunque sin alcanzar la originalidad y el ingenio narrativo que hicieron memorable a la primera película.


Calificación personal: 6



domingo, 22 de febrero de 2026

Avatar: Fuego y Cenizas (2025)

 


  • Título original: Avatar: Fire and Ash
  • Año: 2025
  • Género: Ciencia Ficción
  • Dirección: James Cameron
  • Intérpretes: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Kate Winslet, Oona Chaplin, Stepehn Lang, Cliff Curtis, Jack Champion, Joel David Moore, Edie Falco, Bailey Bass.
  • Guión: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver
  • Música: Simon Franglen
  • Fotografía: Russell Carpenter
  • Montaje: James Cameron, Stephen Rivkin, David Brenner, John Refoua
  • Productora: 20th Century Fox, Lightstorm Entertainment


SINOPSIS

La película mantiene el foco en la familia de Jake y en los conflictos que ponen a prueba su unión. Aunque la trama sigue un camino bastante reconocible, logra mantener el interés gracias a la carga emocional. Los personajes, especialmente Neytiri, muestran un lado más vulnerable y fuerte al mismo tiempo. Es una entrega espectacular y emotiva, que apuesta más por el sentimiento que por las sorpresas.

CRITICA

Avatar: Fuego y cenizas continúa la expansión del universo de Pandora desplazando el eje simbólico del agua hacia el fuego, tanto en lo visual como en lo emocional. La introducción de un nuevo clan Na’vi vinculado a entornos volcánicos amplía el mapa cultural del mundo creado por James Cameron y, al mismo tiempo, complica la mirada idealizada que las primeras entregas ofrecían sobre los pueblos originarios. El guion mantiene la estructura épica característica de la saga —conflicto entre colonización humana y resistencia Na’vi atravesado por el drama familiar de los Sully—, pero intenta introducir una mayor ambigüedad moral al mostrar fracturas internas dentro del propio universo indígena.

Narrativamente, la película vuelve a apoyarse en una progresión clara y emocionalmente directa. El motor dramático sigue siendo la familia: Jake Sully ya no es solo el héroe rebelde, sino un líder marcado por la pérdida y por el peso constante de la responsabilidad. Su arco gira en torno al miedo a fallar como protector, mientras que Neytiri adquiere una dimensión más oscura, atravesada por el duelo y por una relación cada vez más compleja con la violencia. Los hijos, como en la entrega anterior, funcionan como espejo generacional, mostrando distintas maneras de afrontar el trauma y la guerra. La posible presencia de un clan más radical o endurecido por el sufrimiento introduce personajes que cuestionan la idea de una resistencia moralmente homogénea, aportando tensiones internas que enriquecen el conflicto.

No obstante, aunque la ampliación temática aporta matices, la estructura general puede resultar familiar: amenaza externa, dispersión, reagrupamiento y reafirmación de la identidad colectiva. El guion apuesta más por la intensidad emocional y la expansión del mundo que por giros narrativos inesperados. En conjunto, Avatar: Fuego y cenizas parece consolidar la saga como una epopeya sobre familia, identidad y supervivencia en un entorno hostil, buscando mayor complejidad en sus personajes sin abandonar el modelo épico que ha definido la franquicia desde sus inicios.


Calificación personal: 7

A Real Pain (2024)

 


  • Dirección: Jesse Eisenberg
  • Año: 2024
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Jesse Eisenberg, Kieran Culkin, Will Sharpe, Jennifer Grey, Liza Sadovy, Kurt Egyiawan, Daniel Oreskes, Ellora Torchia.
  • Guión: Jesse Eisenberg
  • Fotografía: Micha Dymek
  • Productora: Topic Studios


SINOPSIS

Dos primos viajan a Polonia para honrar la memoria de su abuela fallecida. El recorrido por los lugares vinculados a su historia familiar reabre viejas heridas y tensiones entre ambos. Sus personalidades opuestas —una más contenida y otra impulsiva— chocan constantemente durante el viaje. Entre momentos de humor incómodo y confrontaciones emocionales, afloran reproches y vulnerabilidades. Lo que comienza como un homenaje se convierte en una exploración íntima del duelo y de los lazos familiares.

CRITICA

La película A Real Pain, escrita, dirigida y protagonizada por Jesse Eisenberg, es un drama íntimo que explora el peso de la memoria, la herencia familiar y las contradicciones emocionales a través del reencuentro de dos primos que viajan a Polonia para honrar a su abuela fallecida. Lo que podría haber sido un simple “road movie” sentimental se convierte en un estudio incómodo sobre el duelo, la culpa y la dificultad de conectar incluso con quienes comparten nuestra historia.

Desde el punto de vista del guion, la película se sostiene en una estructura sencilla pero eficaz: el viaje físico funciona como catalizador del viaje emocional. No hay grandes giros argumentales ni revelaciones melodramáticas; el conflicto es interno y relacional. Eisenberg construye el relato a partir de diálogos aparentemente cotidianos que esconden tensiones profundas. El tono oscila con habilidad entre la comedia incómoda y el drama contenido, evitando caer en la solemnidad pese al trasfondo histórico vinculado al Holocausto. El guion destaca por su naturalismo: las conversaciones se sienten orgánicas, a veces torpes, llenas de silencios y reproches indirectos, lo que aporta verosimilitud. Sin embargo, esa misma contención puede hacer que algunos momentos parezcan narrativamente estáticos o poco concluyentes para quienes esperan una resolución más clara.

En cuanto a los personajes, la película se articula en torno al contraste entre los dos primos. El personaje interpretado por Eisenberg encarna la ansiedad contenida, la rigidez emocional y la necesidad de control; es alguien que procesa el dolor de forma intelectualizada. En cambio, el personaje de Kieran Culkin es impulsivo, carismático y emocionalmente transparente, pero también inestable y profundamente herido. Este contraste genera la tensión dramática principal: no se trata solo de diferencias de personalidad, sino de maneras opuestas de habitar el trauma y la memoria familiar. Lo más interesante es que ninguno queda reducido a caricatura; ambos resultan contradictorios, a ratos irritantes y a ratos profundamente vulnerables.

El viaje por los lugares vinculados al pasado familiar no se convierte en un discurso histórico explícito, sino en un espejo que amplifica las fracturas personales. La película sugiere que el dolor heredado no siempre se manifiesta de forma solemne; a veces aparece en forma de incomodidad, resentimiento o incapacidad para comunicarse. En este sentido, el guion evita moralizar y se limita a observar cómo dos personas intentan, sin demasiado éxito, entenderse.

En conjunto, A Real Pain es una obra sobria, dialogada y emocionalmente honesta. Su fuerza reside más en la química entre los protagonistas y en la sutileza de sus intercambios que en una trama compleja. Es una película que apuesta por el matiz y la ambigüedad, ofreciendo un retrato sensible —y a veces incómodo— de cómo el pasado y el duelo moldean nuestras relaciones presentes.


Calificación personal: 8


Flow (2024)

 


  • Dirección: Gints Zilbalodis
  • Año: 2024
  • Género: Animación
  • Guión: Gints Zilbalodis, Matiss Kaza, Ron Dyens
  • Música: Gints Zilbalodis, Rihards Zalupe
  • Fotografía: Gints Zilbalodis
  • Montaje: Gints Zilbalodis
  • Productora: Dream Well Studio, Take Five, Sacrebleu Productions


SINOPSIS

Un gato solitario despierta en un mundo cubierto por el agua tras una misteriosa inundación. Para sobrevivir, se refugia en una pequeña embarcación donde coincide con otros animales muy distintos entre sí. Al principio desconfían unos de otros, pero pronto deberán colaborar para enfrentar los peligros del entorno. El viaje por paisajes sumergidos pondrá a prueba su instinto, su valentía y su capacidad de adaptación. En medio del silencio y la incertidumbre, aprenderán que la cooperación es su única esperanza.

CRITICA

La película de animación Flow, dirigida por Gints Zilbalodis, es una propuesta singular dentro del cine animado contemporáneo: una obra prácticamente muda que confía en la imagen, el ritmo y el comportamiento animal para construir su relato. Lejos de la estructura clásica de la animación comercial, Flow apuesta por la contemplación y por una narrativa sensorial donde el guion se articula más a través de la acción y la atmósfera que del diálogo.

Desde el punto de vista del guion, la historia es sencilla en su premisa: un gato solitario debe sobrevivir en un mundo cubierto por el agua tras una gran inundación y acaba compartiendo viaje con otros animales en una pequeña embarcación. Sin embargo, esa simplicidad es deliberada. El guion prescinde de explicaciones sobre el origen del desastre y evita humanizar en exceso a los personajes. No hay moralejas explícitas ni conflictos verbales; el desarrollo dramático se basa en la convivencia forzada, la desconfianza inicial y la construcción progresiva de una cooperación silenciosa. La tensión surge de situaciones físicas —corrientes, ruinas sumergidas, depredadores— más que de antagonismos tradicionales. Esta elección narrativa convierte la película en una experiencia casi universal, aunque también puede resultar exigente para quien espere una trama más estructurada o con clímax convencional.

En cuanto a los personajes, el gran logro de Flow está en su caracterización sin palabras. El gato protagonista no es un héroe antropomorfizado, sino un animal con instintos claros: miedo, curiosidad, territorialidad. Su evolución no pasa por discursos, sino por pequeños gestos —compartir espacio, aceptar ayuda, arriesgarse por el grupo— que revelan un aprendizaje emocional. Los demás animales funcionan como energías complementarias: algunos más confiados, otros más impulsivos o prudentes. No son personajes psicológicamente complejos en el sentido humano, pero sí coherentes en su comportamiento, lo que refuerza la autenticidad del relato.

El guion, en definitiva, se construye sobre la observación y el ritmo. La ausencia de diálogos obliga a que cada acción tenga peso narrativo. Esto fortalece la dimensión poética de la película, pero también reduce la explicitud emocional: el espectador debe proyectar e interpretar. Flow no busca el impacto dramático inmediato, sino una experiencia inmersiva y meditativa sobre la supervivencia, la adaptación y la cooperación en un entorno incierto.

En conjunto, es una obra minimalista y arriesgada que demuestra que la animación puede sostener una historia compleja sin recurrir a fórmulas convencionales. Su guion es austero pero coherente, y sus personajes, aunque silenciosos, transmiten una evolución clara a través de la acción. Más que una aventura tradicional, Flow es una fábula visual sobre la convivencia y la fragilidad del mundo.


Calificación personal: 9



La cena (2025)

 



  • Dirección: Manuel Gómez Pereira
  • Año: 2025
  • Género: Comedia
  • Intérpretes: Alberto San Juan, Mario Casas, Asier Etxeandía, Nora Hernández, Elvira Mínguez, Óscar Lasarte, Martín Páez, Carmen Balagué, Carlos Serrano, Eva Ugarte, Antonio Resines.
  • Guión: Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano.
  • Música: Anne-Sophie Versnaeyen
  • Fotografía: Aitor Mantxola
  • Montaje: Vanessa Marimbert
  • Productora: Crea SGR, A contracorriente Films

SINOPSIS

La película española La cena narra el encuentro de varias parejas que se reúnen para compartir una velada que promete ser especial. Lo que comienza como una cena distendida pronto se ve alterado por una noticia inesperada que sacude la aparente armonía del grupo. A partir de ese momento, afloran secretos, reproches y tensiones ocultas tras años de amistad. Las conversaciones se vuelven cada vez más incómodas y reveladoras, dejando al descubierto las verdaderas relaciones entre ellos. La noche termina convirtiéndose en un punto de inflexión que cambiará para siempre el vínculo entre los protagonistas.


CRITICA

La película española La cena se construye sobre un dispositivo dramático clásico: una reunión alrededor de una mesa que, poco a poco, deja de ser un encuentro cordial para convertirse en un espacio de confrontación. El guion apuesta por la unidad de espacio y tiempo, apoyándose casi exclusivamente en el diálogo como motor narrativo. Esta decisión le otorga intensidad y una sensación de inmediatez casi teatral, pero también exige una gran precisión en la escritura para mantener la tensión, algo que la película logra de forma irregular.

El libreto se articula como una progresiva revelación de secretos y resentimientos. La conversación avanza en capas, y cada intervención reconfigura lo que el espectador creía entender sobre las relaciones entre los comensales. El conflicto no surge de un gran acontecimiento externo, sino de dinámicas acumuladas: viejas rivalidades, frustraciones personales y diferencias ideológicas que afloran en un contexto aparentemente cotidiano. En sus mejores momentos, el guion maneja bien los silencios, las interrupciones y las miradas, utilizando lo no dicho como elemento dramático. Sin embargo, en ciertos tramos los diálogos pueden resultar excesivamente explicativos, subrayando conflictos que ya se intuían y restando sutileza al conjunto.

En cuanto a los personajes, están diseñados como piezas complementarias dentro del engranaje del conflicto. Cada uno encarna una posición emocional o moral clara —el conciliador, el resentido, el provocador, el que intenta mantener las apariencias— lo que facilita la dinámica coral pero limita, en ocasiones, la profundidad psicológica. Más que evolucionar radicalmente, los personajes se desnudan ante el espectador, revelando contradicciones y vulnerabilidades que complejizan su imagen inicial. La tensión surge del choque entre esas identidades y de la imposibilidad de sostener la fachada social en un espacio tan cerrado.

En conjunto, La cena es un drama contenido que encuentra su fuerza en la palabra y en la incomodidad creciente entre sus protagonistas. No pretende grandes giros ni un despliegue visual espectacular; su apuesta es íntima y centrada en el comportamiento humano. Cuando el guion confía en la ambigüedad y en la interpretación, la película gana densidad; cuando se vuelve demasiado explícito, pierde parte de su impacto. Aun así, funciona como un retrato incisivo de las tensiones contemporáneas que pueden estallar en el lugar más cotidiano: una mesa compartida.


Calificación personal: 7



El favor (2023)

 


  • Dirección: Juana Macías
  • Año: 2023
  • Género: Comedia
  • Intérpretes: Inma Cuesta, Diego Martín, Sara Sálamo, Alfonso Bassave, Gonzalo de Castro, Luisa Gavasa, Isabel Ordaz, Pere Ponce, Betsy Túrnez.
  • Guión: Cristóbal Garrido, Adolfo Valor.
  • Música: Vanessa Garde
  • Fotografía: Andreu Rebés
  • Montaje: Victoria Lammers
  • Productora: Grupo Zeta, Atresmedia Cine


SINOPSIS

En una reunión familiar aparentemente rutinaria, surge una petición inesperada que lo cambia todo. El “favor” que uno de los hermanos solicita desata tensiones, reproches y viejas heridas nunca resueltas. A medida que avanza la conversación, salen a la luz secretos y rivalidades ocultas tras años de aparente normalidad. La situación obliga a cada uno a enfrentarse a sus propios límites morales y afectivos. Lo que comienza como un simple encargo termina poniendo en riesgo el equilibrio y la unidad de la familia.

CRITICA

La película El favor, dirigida por Juana Macías, se construye sobre un punto de partida de comedia incómoda: una petición personal que, en apariencia sencilla, actúa como detonante para desenterrar tensiones familiares, rivalidades y secretos acumulados durante años. Desde el guion, la propuesta apuesta por una estructura clásica de reunión —casi teatral— en la que la acción se apoya principalmente en el diálogo y en la confrontación verbal más que en grandes giros narrativos. La premisa es eficaz porque plantea un conflicto moral con potencial cómico y dramático a la vez, pero el desarrollo tiende a moverse por caminos previsibles, explotando situaciones que el espectador intuye con antelación. El libreto funciona mejor en los intercambios rápidos y punzantes que en los momentos en los que busca mayor profundidad emocional, donde a veces se queda en la superficie.

En cuanto a los personajes, la película se apoya en arquetipos reconocibles: el hermano dominante, el inseguro, el que carga con resentimientos del pasado, la figura conciliadora… Esta tipificación facilita el ritmo cómico y permite que el espectador identifique rápidamente las dinámicas, pero también limita la complejidad psicológica. Más que evolucionar de forma radical, los personajes revelan capas de vulnerabilidad que matizan su comportamiento inicial, aunque sin romper del todo con la función que cumplen dentro del engranaje narrativo. El conflicto principal no transforma profundamente a los protagonistas, sino que los expone, dejando al descubierto sus contradicciones y egoísmos.

El mayor acierto del guion reside en su capacidad para capturar la incomodidad de ciertas conversaciones familiares y convertirla en motor cómico. La tensión se dosifica con habilidad y el humor surge tanto de lo que se dice como de lo que se calla. Sin embargo, cuando la historia intenta equilibrar comedia y reflexión, el tono oscila y puede perder algo de fuerza. En conjunto, El favor es una comedia coral sólida y entretenida, que destaca más por la química entre sus personajes y la agilidad de sus diálogos que por la originalidad de su planteamiento o la profundidad de su análisis psicológico.


Calificación personal: 6



Avatar (2009)

 



  • Dirección: James Cameron
  • Año: 2009
  • Género: Ciencia ficción
  • Intérpretes: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodríguez, Giovanni Ribisi, CCH Pounder, Joel David Moore, Wes Studi, Laz Alonso.
  • Guión: James Cameron
  • Música: James Horner
  • Fotografía: Mauro Fiore
  • Montaje: James Cameron, John Refoua, Stephen E. Rivfin
  • Productora: 20th Century Fox, Lightstorm Entertainment,  Dune Entertainment.

SINOPSIS

En un futuro lejano, el exmarine Jake Sully (Sam Worthington) es enviado al planeta Pandora para participar en un programa que le permite habitar un cuerpo Na’vi y así infiltrarse en la población indígena. Su misión es facilitar la explotación de un valioso mineral por parte de una corporación humana. Sin embargo, al convivir con los Na’vi y enamorarse de Neytiri (Zoë Saldaña), comienza a cuestionar los intereses de quienes lo enviaron. Jake se debate entre la lealtad a los humanos y la defensa del pueblo que lo ha aceptado como uno de los suyos. Finalmente, deberá elegir un bando en el conflicto que decidirá el destino de Pandora.

CRITICA

La película Avatar, dirigida por James Cameron, es un caso paradigmático en el que la forma y el fondo generan un interesante contraste. Si se analiza el guion de manera estricta, la estructura narrativa responde a un esquema clásico y bastante reconocible: el protagonista inválido y desencantado (Jake Sully) llega a un nuevo mundo, se infiltra en una cultura ajena con fines utilitarios, descubre sus valores, se enamora y termina traicionando a los suyos para convertirse en defensor —e incluso líder— del pueblo oprimido. Este arco reproduce el modelo del “forastero que se integra”, presente en numerosos relatos previos. La progresión dramática es clara y eficaz, pero también previsible; los conflictos están marcados desde el inicio y el antagonista encarna un arquetipo de villano militarista sin grandes matices psicológicos. El guion apuesta más por la claridad y la universalidad que por la ambigüedad moral o la complejidad temática, lo que facilita la conexión con el público masivo, aunque limita su profundidad dramática.

No obstante, donde el libreto puede parecer convencional, la película gana fuerza en la construcción del mundo y en la integración temática. El discurso ecológico y anticolonial está articulado de manera directa: la explotación de recursos, la deshumanización del “otro” y la crítica al imperialismo corporativo forman el eje ideológico del relato. Aunque el mensaje no es sutil, sí es coherente con el universo que presenta y se integra orgánicamente en la evolución del protagonista. El conflicto no solo es externo (humanos contra Na’vi), sino también interno: Jake debe decidir a qué identidad pertenece, lo que otorga cierta dimensión simbólica a su transformación.

En cuanto a la fotografía, el trabajo visual es uno de los pilares fundamentales del filme. Aunque gran parte de la imagen es generada digitalmente, la dirección de fotografía —supervisada por Mauro Fiore— crea una estética coherente que combina realismo y fantasía. Pandora está concebida con una paleta cromática vibrante, dominada por azules y verdes intensos, que refuerzan la idea de un ecosistema exuberante y vivo. La bioluminiscencia nocturna no es solo un recurso visual espectacular, sino una herramienta expresiva que subraya la conexión espiritual entre los Na’vi y su entorno. En contraste, el mundo humano se presenta con tonos más fríos y metálicos, con encuadres más rígidos y funcionales, marcando visualmente la oposición entre naturaleza y tecnología.

El uso del 3D también resulta clave en la experiencia estética. Cameron no lo emplea como mero truco comercial, sino como un recurso de inmersión espacial: la profundidad de campo, la disposición de los elementos en distintos planos y la sensación de volumen convierten el entorno en un espacio tangible. La cámara —real o virtual— se mueve con fluidez, especialmente en las secuencias aéreas, generando una sensación de libertad y vértigo que acompaña la transformación emocional del protagonista.

En conjunto, Avatar no destaca por la originalidad de su guion, sino por la manera en que lo potencia a través de la puesta en escena y la fotografía. Es una obra en la que el espectáculo visual no es accesorio, sino constitutivo del sentido: la experiencia estética amplifica el mensaje temático y compensa la previsibilidad narrativa. Así, la película se consolida más como un hito técnico y sensorial que como una revolución en el terreno del relato, pero su impacto en la historia del cine contemporáneo es innegable precisamente por esa fusión entre tecnología, imagen y emoción.


Calificación personal: 8

viernes, 26 de diciembre de 2025

Puñales por la espalda: De entre los muertos (2025)

 


  • Título original: Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery
  • Año: 2025
  • Género: Suspense
  • Dirección: Rian Johnson
  • Intérpretes: Daniel Craig, Josh O'Connor, Glenn Close, Kerry Washington, Josh Brolin, Mila Kunis, Thomas Haden Church, Jeremy Renner, Andrew Scott; Cailee Spaeny, Daryl McCormack
  • Guión: Rian Johnson
  • Música: Nathan Johnson
  • Fotografía: Steve Yedlin
  • Montaje: Bob Ducsay
  • Productora: Lionsgate, Netflix, T-Street Productions


SINOPSIS

Benoit Blanc (Danuiel Craig) Llamado a investigar una muerte rodeada de secretos, fe y viejas culpas, el detective se adentra en un entorno cerrado donde nadie dice toda la verdad y cada confesión esconde una mentira mayor. A medida que avanza la investigación, el misterio se vuelve menos un juego intelectual y más una exploración moral sobre la responsabilidad, el autoengaño y el precio de la verdad.

CRITICA

Puñales por la espalda 3 confirma que la saga concebida por Rian Johnson no está interesada en repetirse, sino en mutar. Si la primera película jugaba con el clasicismo del whodunit y la segunda se inclinaba hacia la sátira social desatada, esta tercera entrega opta por un tono más sombrío, introspectivo y casi espiritual, sin perder el ingenio que define a la serie.

El cambio más notable es el clima. Wake Up Dead Man abandona el brillo y la exuberancia para sumergirse en una atmósfera más cerrada, cercana al misterio gótico. La investigación que enfrenta Benoit Blanc ya no es solo un rompecabezas intelectual, sino una exploración de la culpa, la fe y las mentiras que nos contamos para sobrevivir. El humor sigue ahí, pero más contenido, más ácido, como un mecanismo de defensa frente a lo incómodo.

Daniel Craig vuelve a demostrar que Blanc es el verdadero eje de la franquicia. Aquí su interpretación es más grave y reflexiva: el detective observa tanto como deduce, y parece cargar con el peso moral del caso. Johnson le permite dudar, callar y equivocarse, alejándolo del simple artificio excéntrico para convertirlo en un personaje con sombra.

Como es habitual, el reparto coral funciona como un espejo deformante de la sociedad contemporánea. Cada personaje encarna una forma distinta de hipocresía o autoengaño, y el guion se divierte desmontándolos sin piedad, aunque con menos caricatura que en Glass Onion. El misterio está bien construido, con giros que no dependen solo de la sorpresa, sino de cómo se reordena la información moral del relato.

Visualmente, la película es más austera, pero también más elegante. La puesta en escena privilegia espacios cerrados, luces bajas y encuadres que refuerzan la sensación de encierro ético. Todo conduce a un desenlace menos explosivo y más reflexivo, fiel a la idea de que algunas verdades no liberan: pesan.

Puñales por la espalda 3 es una entrega más oscura y madura, que arriesga al reducir el espectáculo para ganar densidad temática. No busca el impacto inmediato, sino el poso. Puede sorprender a quienes esperen la ligereza de la anterior, pero recompensa a quien acepte un misterio menos festivo y más moral. La saga demuestra así que todavía tiene algo nuevo que decir… y que Benoit Blanc aún no ha resuelto su caso más difícil: entender a las personas.


Calificación personal: 9