Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

viernes, 26 de diciembre de 2025

Puñales por la espalda: De entre los muertos (2025)

 


  • Título original: Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery
  • Año: 2025
  • Género: Suspense
  • Dirección: Rian Johnson
  • Intérpretes: Daniel Craig, Josh O'Connor, Glenn Close, Kerry Washington, Josh Brolin, Mila Kunis, Thomas Haden Church, Jeremy Renner, Andrew Scott; Cailee Spaeny, Daryl McCormack
  • Guión: Rian Johnson
  • Música: Nathan Johnson
  • Fotografía: Steve Yedlin
  • Montaje: Bob Ducsay
  • Productora: Lionsgate, Netflix, T-Street Productions


SINOPSIS

Benoit Blanc (Danuiel Craig) Llamado a investigar una muerte rodeada de secretos, fe y viejas culpas, el detective se adentra en un entorno cerrado donde nadie dice toda la verdad y cada confesión esconde una mentira mayor. A medida que avanza la investigación, el misterio se vuelve menos un juego intelectual y más una exploración moral sobre la responsabilidad, el autoengaño y el precio de la verdad.

CRITICA

Puñales por la espalda 3 confirma que la saga concebida por Rian Johnson no está interesada en repetirse, sino en mutar. Si la primera película jugaba con el clasicismo del whodunit y la segunda se inclinaba hacia la sátira social desatada, esta tercera entrega opta por un tono más sombrío, introspectivo y casi espiritual, sin perder el ingenio que define a la serie.

El cambio más notable es el clima. Wake Up Dead Man abandona el brillo y la exuberancia para sumergirse en una atmósfera más cerrada, cercana al misterio gótico. La investigación que enfrenta Benoit Blanc ya no es solo un rompecabezas intelectual, sino una exploración de la culpa, la fe y las mentiras que nos contamos para sobrevivir. El humor sigue ahí, pero más contenido, más ácido, como un mecanismo de defensa frente a lo incómodo.

Daniel Craig vuelve a demostrar que Blanc es el verdadero eje de la franquicia. Aquí su interpretación es más grave y reflexiva: el detective observa tanto como deduce, y parece cargar con el peso moral del caso. Johnson le permite dudar, callar y equivocarse, alejándolo del simple artificio excéntrico para convertirlo en un personaje con sombra.

Como es habitual, el reparto coral funciona como un espejo deformante de la sociedad contemporánea. Cada personaje encarna una forma distinta de hipocresía o autoengaño, y el guion se divierte desmontándolos sin piedad, aunque con menos caricatura que en Glass Onion. El misterio está bien construido, con giros que no dependen solo de la sorpresa, sino de cómo se reordena la información moral del relato.

Visualmente, la película es más austera, pero también más elegante. La puesta en escena privilegia espacios cerrados, luces bajas y encuadres que refuerzan la sensación de encierro ético. Todo conduce a un desenlace menos explosivo y más reflexivo, fiel a la idea de que algunas verdades no liberan: pesan.

Puñales por la espalda 3 es una entrega más oscura y madura, que arriesga al reducir el espectáculo para ganar densidad temática. No busca el impacto inmediato, sino el poso. Puede sorprender a quienes esperen la ligereza de la anterior, pero recompensa a quien acepte un misterio menos festivo y más moral. La saga demuestra así que todavía tiene algo nuevo que decir… y que Benoit Blanc aún no ha resuelto su caso más difícil: entender a las personas.


Calificación personal: 9



Hasta que llegó su hora (1968)

 


  • Título original: Once Upon a Time in the West
  • Año: 1968
  • Género: Western
  • Dirección: Sergio Leone
  • Intérpretes: Charles Bronson, Claudia Cardinale, Henry Fonda, Jason Robards, Gabriele Ferzetti, Frank Wolff, Al Mulock, Woody Strode.
  • Guión: Sergio Leone, Dario Argento, Bernardo Bertolucci.
  • Música: Ennio Morricone
  • Fotografía: Tonino Delli Conni
  • Montaje: Nino Baragli
  • Vestuario: Carlo Simi
  • Productora: Finanzia San Marco, Rafan Cinematográfica


SINOPSIS

Brett McBain, un granjero viudo de origen irlandés, vive con sus hijos en una zona pobre y desértica del Oeste americano. Ha preparado una fiesta de bienvenida para Jill (Claudia Cardinale), su futura esposa, que viene desde Nueva Orleáns. Pero cuando Jill llega se encuentra con que una banda de pistoleros los ha asesinado a todos.


CRITICA

Hasta que llegó su hora es mucho más que un wéstern: es un réquiem monumental por el mito del Oeste y, al mismo tiempo, su consagración definitiva. Sergio Leone toma los códigos clásicos del género y los estira hasta convertirlos en una ópera fúnebre sobre el fin de una era, donde la violencia ya no es aventura sino destino.

Desde su legendaria secuencia inicial, la película deja clara su apuesta: el tiempo se dilata, el silencio pesa más que las palabras y cada gesto tiene valor ritual. Leone filma el Oeste como un espacio condenado a desaparecer, arrasado por el progreso, el ferrocarril y el capital. Ya no hay lugar para héroes puros: solo sobreviven los fantasmas.

El reparto es clave para esa deconstrucción. Henry Fonda, en un giro tan perturbador como histórico, encarna la corrupción absoluta del poder con una sonrisa helada que subvierte su imagen clásica. Frente a él, Charles Bronson es casi una figura abstracta, una presencia vengativa definida más por su música —el inolvidable tema de Morricone— que por sus palabras. Y en el centro, Claudia Cardinale aporta una humanidad dolorosa: su personaje no domina la historia por la fuerza, sino por resistencia.

La música de Ennio Morricone no acompaña la imagen: la define. Cada personaje parece existir a través de su tema, como si estuvieran atrapados en una balada trágica que ya ha sido escrita. La combinación de primeros planos extremos y paisajes inmensos refuerza la sensación de fatalismo: los hombres son pequeños frente a una historia que avanza sin piedad.

Si se le puede reprochar algo, es su duración y su ritmo hipnótico, que exige paciencia y entrega total del espectador. Pero esa lentitud no es un defecto: es parte esencial de su discurso sobre la espera, la muerte y el ocaso.

Hasta que llegó su hora es un wéstern crepuscular, solemne y radical, una obra maestra que transforma la épica en elegía. Leone no celebra el nacimiento del Oeste, sino su entierro. Una película que no se ve: se atraviesa. Ideal para quienes entienden el cine como mito, música y tiempo.


Calificación personal: 6.5



Robot Salvaje (2024)

 


  • Título original: The wild robot
  • Año: 2024
  • Género: Animación
  • Dirección: Chris Sanders
  • Doblaje original: Lupita Nyong'o, Pedro Pascal, Kit Connor, Catherine O'Hara, Bill Nighy, Mark Hamill, Stephanie Hsu, Matt Berry, Ving Rhames.
  • Guión: Chris Sanders.
  • Música: Kris Bowers
  • Fotografía: Chris Stover
  • Productora: DreamWorks Animation Studios


SINOPSIS

El robot Roz 7134 cae en una isla en la que solo hay animales. Para ello, debido a su programación se adapta al entorno entablando una curiosa amistad con un el zorro Bribón y, se hará cargo de una cría de ganso a la que llamará Pico Brillo y al que enseñará a volar. Y entre ambos, se establecerá un vínculo irrompible.


CRITICA

Robot salvaje es una fábula animada de una sensibilidad poco habitual en el cine comercial reciente. Bajo una premisa sencilla —un robot que naufraga en una isla deshabitada— la película construye una reflexión profunda sobre la empatía, la maternidad y la convivencia entre naturaleza y tecnología. No busca deslumbrar con ironía ni velocidad, sino emocionar desde la calma.

El mayor acierto del film es su protagonista. Roz no “se humaniza” en el sentido clásico; aprende a escuchar, observar y adaptarse. La película entiende que la emoción no nace de parecer humano, sino de asumir responsabilidades. La relación con el pequeño ganso al que cuida articula el corazón del relato y convierte la historia en un delicado viaje sobre la crianza, el sacrificio y la despedida.

Visualmente, Robot salvaje es deslumbrante. La animación combina trazos pictóricos, colores suaves y una sensación orgánica que evita el hiperrealismo digital. El entorno natural no es un simple fondo: respira, cambia y dialoga con los personajes. DreamWorks apuesta aquí por una estética que se siente artesanal y poética, coherente con el tono introspectivo de la narración.

El ritmo es deliberadamente pausado, especialmente en su primer tramo. Puede desconcertar a espectadores acostumbrados a la animación frenética, pero esa lentitud es esencial para que el vínculo emocional se construya sin artificios. Cuando la película acelera hacia el conflicto final, lo hace sin traicionar su espíritu: incluso la acción está atravesada por una melancolía serena.

Si tiene un punto débil, es cierta previsibilidad temática y un mensaje claramente universal, a veces cercano al cuento moral. Pero esa claridad no resta fuerza; al contrario, la vuelve accesible sin diluir su honestidad emocional.

Robot salvaje es una película bella, conmovedora y sorprendentemente madura, que confía en el silencio, la imagen y la emoción contenida. Una obra que habla tanto a niños como a adultos, y que recuerda que la humanidad no depende del origen, sino de la capacidad de cuidar y dejar ir. Una de las propuestas animadas más delicadas y memorables de los últimos años.


Calificación personal: 10



Klaus (2019)



  • Dirección: Sergio Pablos
  • Año: 2019
  • Género: Animación
  • Doblaje original: Jason Schwartzman, J.K. Simmons, Rashida Jones, Will Sasso, Sergio Pablos, Norm Macdonald, Joan Cusack.
  • Guión: Sergio Pablos
  • Música: Alfonso González Aguilar
  • Montaje: Pablo García Revert
  • Productora: Netfliz, Atresmedia Cine, The SPA Studios


SINOPSIS

Un cartero llamado Jesper es enviado a una isla remota del Círculo Polar Ártico. Allí ve que la gente de esa remota isla está en disputas constantes. Para salir de allí necesita enviar 6000 cartas. Ante tan ardua tarea, tiene como último recurso a un leñador que vive alejado. Acabará forjando una curiosa amistad con él y como juntos, cambiarán la vida de la gente de esa isla.


CRITICA

Klaus es una rara avis dentro de la animación contemporánea: una película que mira hacia atrás —a la tradición del dibujo clásico— para contar una historia profundamente moderna sobre la generosidad, la comunidad y el poder transformador de los pequeños gestos. Dirigida por Sergio Pablos, no es solo una reinvención del mito de Santa Claus, sino una reflexión lúcida sobre cómo nacen las leyendas.

Narrativamente, la película parte del egoísmo. Jesper es un protagonista antipático, cómodo en su cinismo, y precisamente por eso su arco resulta tan efectivo. El guion entiende que la bondad no surge de la pureza, sino del aprendizaje y la consecuencia. La amistad con Klaus no es un flechazo sentimental, sino una relación que se construye a base de errores compartidos y silencios honestos.

Uno de los grandes logros de Klaus es su estilo visual. Aunque es animación 2D, el uso de luces, volúmenes y texturas le da una profundidad casi tridimensional sin perder la calidez artesanal del trazo. No es nostalgia vacía: es una demostración de que la animación tradicional sigue siendo expresiva, sofisticada y emocionalmente poderosa.

El humor está bien dosificado y nunca rompe el tono. Convive con momentos de melancolía sincera, especialmente cuando la película aborda la pérdida y el aislamiento. La emoción no se fuerza; llega como resultado lógico de la historia. Y cuando lo hace, es difícil no dejarse arrastrar.

Si hay un riesgo, es su estructura claramente diseñada para el gran público, con giros previsibles y un clímax emocional muy calculado. Pero incluso ahí, Klaus gana por honestidad y oficio. No siempre es Hollywood el que tiene que hacer una película de animación grandiosa, también nuestro cine sabe hacer películas de calidad.

Klaus es una película luminosa, inteligente y profundamente humana, capaz de emocionar sin cinismo ni empalago. Recupera el espíritu del cuento clásico para recordarnos que la bondad —como las leyendas— empieza casi siempre por accidente, pero se sostiene por elección. Una de las mejores películas navideñas de la animación reciente, y una prueba de que la tradición aún puede sentirse nueva.


Calificación personal: 9



El caso de Thelma Jordon (1950)

 


  • Título original: The File of Thelma Jordon
  • Año: 1950
  • Género: Suspense, noir
  • Dirección: Robert Siodmak
  • Intérpretes: Barbara Stanwyck, Wendell Corey, Paul Kelly, Stanley Ridges, Byron Barr, Joan Tetzel, Gertrude Hoffman.
  • Guión: Ketti Frings
  • Música: Victor Young
  • Fotografía: George Barnes
  • Montaje: Warren Low
  • Productora: Wallis-Hazen, Paramount Pictures


SINOPSIS

Una misteriosa mujer, Thelma Jordon (Barbara Stanwyck), inicia un romance con el fiscal de distrito Cleve Marshall (Wendell Corey). Él intuye que ella le oculta algo, y sus sospechas se confirman con el hallazgo de un cadáver. A partir de ese momento, Cleve intentarán que no condenen a Thelma.


CRITICA

El caso de Thelma Jordon es un film noir elegante y venenoso, construido sobre la atracción fatal, la culpa y la autodestrucción masculina. Dirigida por Robert Siodmak, la película utiliza el marco del thriller judicial para internarse en un terreno mucho más oscuro: el del deseo como trampa moral.

Desde su primera aparición, Thelma Jordon encarna la esencia del noir clásico. No es solo una femme fatale; es una mujer que entiende perfectamente el poder de su vulnerabilidad aparente. Barbara Stanwyck compone un personaje magnético, ambiguo y peligroso, dosificando seducción y amenaza con una precisión extraordinaria. Frente a ella, Fred MacMurray interpreta a un fiscal gris, agotado y vulnerable, cuya caída no se debe a la maldad ajena sino a su propia debilidad.

El guion se mueve con inteligencia entre el melodrama romántico y el thriller criminal, pero lo más interesante es cómo la película desmantela la ilusión del control masculino. El protagonista cree dominar la situación —el caso, la mujer, la ley— cuando en realidad ya ha cruzado el punto de no retorno. El amor no redime: condena.

Visualmente, Siodmak firma una puesta en escena sobria pero eficaz, apoyada en una fotografía de contrastes duros que refuerza el clima de fatalismo. Los interiores —oficinas, apartamentos, salas de juicio— se convierten en espacios claustrofóbicos donde la verdad siempre parece a punto de asfixiar a los personajes. No hay romanticismo en la caída: solo consecuencias.

Si tiene un punto discutible, es cierto esquematismo en algunos personajes secundarios y un desenlace que, para estándares actuales, puede parecer demasiado ordenado. Aun así, dentro de la lógica del Hollywood clásico, el cierre resulta coherente con su visión moral.

El caso de Thelma Jordon es un noir afilado y profundamente cínico, donde el crimen importa menos que la corrupción emocional. Una película que observa el deseo sin indulgencia y que confirma a Barbara Stanwyck como una de las figuras más complejas y peligrosas del cine negro. Ideal para quienes buscan un noir menos espectacular y más corrosivo, donde la verdadera sentencia no se dicta en el tribunal, sino en la conciencia.


Calificación personal: 8



jueves, 25 de diciembre de 2025

Caza de brujas (2025)

 




  • Título original: After the hunt
  • Año: 2025
  • Género: Drama
  • Dirección: Luca Guadagnino
  • Intérpretes: Julia Roberts, Andrew Garfiel, Ayo Edebiri, Michael Stuhlbarg, Chloë Sevigny
  • Guion: Nora Garrett
  • Música: Atticus Ross, Trent Reznor
  • Fotografía: Malik Hassan
  • Productora: Amazon, Imagine Entertainment, Frenesy Film Company


SINOPSIS

Una profesora universitaria (Julia Roberts) se encuentra en una encrucijada personal y profesional cuando una estudiante estrella (Ayo Edebiri) acusa a uno de sus compañeros de trabajo (Andrew Garfield) y un oscuro secreto de su pasado amenaza con salir a la luz.


CRITICA

Caza de brujas es un drama incómodo, deliberadamente ambiguo y profundamente contemporáneo. Bajo la dirección de Luca Guadagnino, la película se sitúa en un entorno universitario para explorar cómo el miedo, la reputación y el poder distorsionan la noción de verdad cuando una acusación lo contamina todo. No es un thriller al uso: es un campo minado moral.

Julia Roberts ofrece aquí una de sus interpretaciones más secas y contenidas. Su personaje —una profesora atrapada entre la lealtad, la culpa y la autopreservación— no busca la empatía inmediata; impone distancia. Esa frialdad es, a la vez, su mayor virtud y su mayor riesgo: Roberts compone a una mujer inteligente y moralmente exhausta, pero la película rehúye cualquier gesto conciliador con el espectador.

El guion apuesta por el conflicto de ideas más que por el desarrollo emocional clásico. Las conversaciones son densas, tensas, a menudo incómodas, y reflejan bien un mundo donde cada palabra puede ser usada como prueba o como arma. Guadagnino filma esos enfrentamientos con una sobriedad casi clínica, evitando subrayados y dejando que el malestar se acumule lentamente.

Esa apuesta, sin embargo, tiene un precio. La película puede sentirse discursiva y, por momentos, más interesada en provocar debate que en construir una progresión narrativa clara. La ambigüedad —clave de su propuesta— a algunos les resultará estimulante; a otros, frustrante. Caza de brujas no ofrece respuestas ni catarsis: plantea dilemas y se retira.

Caza de brujas es un film áspero, cerebral y valiente, que incomoda más de lo que entretiene. No busca consenso ni alivio moral, sino confrontar al espectador con sus propios prejuicios sobre la verdad, la justicia y el linchamiento social. Julia Roberts sostiene el peso del relato con autoridad silenciosa. Gustará más a quien acepte la duda como final que a quien espere certezas.


Calificación personal: 4



Las ballenas de agosto (1987)

 


  • Título original: The Whales of August
  • Año: 1987
  • Dirección: Lindsay Anderson
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Bette Davis, Lillian Gish, Vicent Price, Ann Sothern, Harry Carey Jr.
  • Guion: David Berry
  • Música: Alan Price
  • Fotografía: Mike Fash
  • Montaje: Suzanne Lang-Willard
  • Vestuario: Ann Roth
  • Productora: Nelson Entertainment



SINOPSIS

Las hermanas Strong (Bette Davis y Lillian Gish) viven en su vejez en su casa de la isla de Maine. Libby (Bette Davis) está ciega y depende de la ayuda de su hermana Sarah (Lillian Gish). Libby vive en una constante amargura y en un deseo constante para que se termine. Sin embargo, Libby intenta que Sarah recuerde los buenos momentos que vivieron en esa casa.


CRITICA

La historia sigue a dos hermanas ancianas que pasan el verano en una casa frente al mar de Maine. Desde ese punto mínimo, la película construye una reflexión delicada sobre la vejez, la soledad y la dignidad de seguir habitando el mundo cuando casi todo parece haber quedado atrás. No hay giros espectaculares ni conflictos ruidosos: el drama vive en las miradas, en las frases que llegan tarde, en los recuerdos que pesan más que los cuerpos.

El mayor logro del film es su interpretación. Las actuaciones transmiten una verdad casi desnuda, sin subrayados sentimentales. Los diálogos, pausados y a veces ásperos, suenan auténticos; permiten que aflore tanto el cariño como el resentimiento acumulado durante toda una vida compartida. La cámara observa con respeto, evitando el morbo o la condescendencia hacia la vejez.
Visualmente, la película acompaña su tono introspectivo con una fotografía serena: el mar, las rocas y el cielo funcionan como metáforas evidentes pero eficaces del tiempo cíclico y de la fragilidad humana. El ritmo, deliberadamente lento, puede resultar exigente para algunos espectadores, pero es coherente con su propuesta: mirar sin prisa, aceptar la quietud.

Como punto débil, esa misma sobriedad puede sentirse distante. Quien espere una narración convencional o emociones explícitas quizá la encuentre fría o demasiado teatral en ciertos momentos. Sin embargo, para quien conecte con su tempo y su sensibilidad, la recompensa es profunda.
Las ballenas de agosto es una película íntima y crepuscular, más cercana a un poema visual que a un drama clásico. Habla de envejecer sin grandilocuencia, con una honestidad poco frecuente en el cine. No busca conmover a golpes: lo hace despacio, como las ballenas que pasan frente a la costa… y, cuando lo consigue, deja huella.

Calificación personal: 7



sábado, 23 de agosto de 2025

Materialistas (2025)

 


  • Título original: Materialists
  • Año: 2025
  • Género: Romántica
  • Dirección: Celine Song
  • Intérpretes: Dakota Johnson, Chris Evans, Pedro Pascal, Marin Ireland, Zöe Winters, Louisa Jacobson, Dasha Nekrasova.
  • Guión: Celine Song
  • Música: Daniel Pemberton
  • Fotografía: Shabier Kirchner
  • Montaje: Keith Fraase
  • Productora: A24 Films, 2AM Films, Killer Films, IPR.VC


SINOPSIS

Lucy  (Dakota Johnson) es una joven casamentera de Nueva York que se encarga de unir solteros para encontrar la pareja perfecta. Sin embargo, su mundo se desestabiliza al encontrarse atrapada en un triángulo amoroso con Harry (Pedro Pascal), un apuesto financiero multimillonario, y su exnovio John (Chris Evans), un actor de poco éxito.


CRITICA

Desde hacía bastante tiempo que no veía una película romántica que me atrapase tanto y que a la vez, tocase temas que me hiciesen pensar tanto y de una forma tan profunda. No consiste en dejar mal a los hombres o a las mujeres, sino un alegato a lo que muchos hombres y muchas mujeres en el ámbito de las relaciones amorosas y como muchas veces nos queremos conformar con una relación que realmente no nos merece.

El personaje de Lucy (interpretada por Dakota Johnson, la cual va mejorando bastante en sus dotes interpretativas) es una matchmaker que se encarga de planificar citas pero, se ha creado una coraza que, aunque no la quiera mostrar, hay algo en su interior que realmente desea y que no sea en base a unos requisitos: enamorarse de un hombre y no estar con el simplemente por compromiso. A pesar de dedicarse a ello le hace ver que los candidatos no son solo de forma materialista, sino que a veces hay que tomar riesgos y que los requisitos de la apariencia no fundamentan la base de un noviazgo o de un matrimonio y que al no ser sencillo, no hay que rendirse a la primera de cambio.

Dentro del trabajo que realiza Lucy se ve también la realidad a la que están sometidos muchos jóvenes adultos (especialmente las mujeres) de no verse abocados a una soledad "forzada" en el caso de las mujeres pero, en el caso de los hombres buscan una estabilidad en mujeres mucho más jóvenes que ellas para reforzar su masculinidad. Es decir, estar cómodos en su posición y no tener que comprometerse de una forma más profunda y completa. Este es el caso del personaje de Harry (interpretado por Pedro Pascal) que tiene ese miedo a no saber si podrá amar alguna vez y prefiere quedarse en la superficialidad de la comodidad para reforzar su seguridad.

El tercer vértice de esta historia está en el personaje de John (interpretado por Chris Evans, el cual intenta salir de personaje de Marvel El capitán América) que ha observado como su vida sigue igual, su amor se le escapó pero, fue sobre todo porque no aguantó el ser el hombre que no puede aparentar lo que no es o fingir lo que no tiene porque prefiere el esfuerzo y el tesón de la lucha y la "pobreza" que ser rico y vacío.

Esto se contrapone con Lucy, a la cual se la ve materialista ya que observa que si una mujer no es exitosa, con unos principios de la apariencia es lograr la meta a la que se debe aspirar. Pero realmente, todo ese éxito, todo el dinero que se amasa, toda esa fama por aparentar, todas esas poses fingidas, nunca llegan a llenar ese vacío que anhela: el amor. No ese amor romántico donde todo son palabras bonitas. No va enfocado a ese ángulo, si no más bien a que la presencia de esa persona sea más valiosa que la soledad y que esa persona lo sepa apreciar y respetar. No por el exterior sino por el interior.

En conclusión, puedo decir (desde mi humilde opinión) que hoy en día buscamos la inmediatez, el placer de lo momentáneo pero no el compromiso; ya que nos aterra a que alguien nos quite ese espacio, ese momento personal o incluso sea la barrera de poder amar alguien ya que, después de múltiples fracasos provoca que mostremos el lado que no es de verdad porque aceptamos el amor que creemos merecer. Por eso, merecemos lo que realmente anhelamos para vivirlo en plenitud.


Calificación personal: 9



El destino también juega (1966)

 


  • Título original: A big hand for the little lady
  • Año: 1966
  • Género: Western
  • Dirección: Fielder Cook
  • Intérpretes: Henry Fonda, Joanne Woodward, Jason Robards, Charles Bickford, Burgess Meredith, Paul Ford, Kevin McCarthy.
  • Guión: Sidney Carroll
  • Música: David Raskin
  • Fotografía: Lee Garmes
  • Productora: Warner Bros Pictures


SINOPSIS

Meredith (Henry Fonda), Mary (Joanne Woodward) y su hijo hacen un alto en su viaje y se quedan en un hotel de Laredo. Jugadores de todas partes, incluyendo al multimillonario Henry Drummond (Jason Robards, Jr.), se reúnen allí para participar en la partida de póker más importante del Oeste. A pesar de las recomendaciones de su esposa, Meredith cae en la tentación del juego y pierde todos los ahorros familiares.


CRITICA

El destino también juega, dirigida por Fielder Cook y protagonizada por Henry Fonda, es un western muy poco convencional, casi diríamos un “antiewestern”, porque rehúye de los grandes escenarios, los caballos o los duelos a pistola para encerrarse en un salón polvoriento y centrar toda su tensión en una mesa de póker. El argumento parte de una premisa sencilla: una familia que viaja por Texas hace un alto en el camino y el padre, Meredith (Fonda), con un pasado de jugador compulsivo, no puede resistirse a unirse a la partida más legendaria de la región. La anécdota, que podría quedar en un mero incidente de guion, se convierte en un microcosmos del Oeste, un espejo donde se reflejan la avaricia, la debilidad humana y los juegos de poder.

Lo que da verdadero peso a la película no es la acción en sí, sino la tensión psicológica. El guion es inteligente, irónico, y sabe dosificar el suspense a través de silencios, miradas y frases punzantes. Cada gesto alrededor de la mesa, cada carta lanzada con brusquedad, cada pausa calculada añade una capa de dramatismo que sustituye con eficacia a cualquier tiroteo. Se percibe, sin embargo, que la puesta en escena procede de un director que venía de la televisión: la planificación es sobria, sin grandes alardes visuales, y en cierto modo limita el vuelo cinematográfico. Pero esa misma contención encierra a los personajes en un espacio cerrado y cargado, lo que potencia la sensación de asfixia y convierte la mesa de juego en un auténtico campo de batalla.

Las interpretaciones sostienen la película con una solidez envidiable. Henry Fonda, maestro del gesto mínimo, encarna a un Meredith patético y vulnerable, un hombre devorado por la ludopatía cuya dignidad se derrumba con cada apuesta. Joanne Woodward, en el papel de Mary, es quien termina asumiendo el protagonismo real: de esposa moralista y severa pasa a improvisada jugadora capaz de sostener la última mano, y lo hace sin heroicidades, sino con astucia y un ingenio forzado por la desesperación. Jason Robards, con su Henry Drummond, aporta la figura del villano altivo, cruel y mordaz, cuya sola presencia refuerza la dimensión psicológica del duelo. Y alrededor de ellos, los secundarios —Charles Bickford, Burgess Meredith, Kevin McCarthy, Paul Ford— pintan un retrato coral de la codicia, la fanfarronería y la arrogancia de quienes dominan ese mundo de apuestas y poder.

Más allá de su trama inmediata, la película aborda cuestiones de fondo: la adicción al juego como metáfora de una pulsión destructiva, la sorprendente irrupción de una mujer en un espacio masculino como símbolo de ruptura de roles, y la hipocresía de una sociedad en la que los grandes terratenientes y banqueros se juegan fortunas como si fueran simples fichas, ajenos a las consecuencias reales. En este sentido, lo que aparenta ser una comedia ligera con tintes dramáticos termina convirtiéndose en una crítica social disfrazada de western.

Si bien algunos críticos le reprocharon falta de nervio en la dirección y cierto aire artificioso, lo cierto es que El destino también juega ha envejecido con encanto. Se la recuerda como una “pequeña joya” de su tiempo: modesta en forma, pero astuta en fondo. Su fuerza no radica en la espectacularidad, sino en la inteligencia de su guion y en el magnetismo de sus intérpretes. No es una obra maestra del género, pero sí una película diferente, ingeniosa y sorprendentemente tensa, que demuestra que en el Oeste también se podía construir emoción a partir de cartas, silencios y sonrisas envenenadas, sin necesidad de disparar una sola bala.


Calificación personal: 6

martes, 19 de agosto de 2025

Cómo entrenar a tu dragón (2025)

 


  • Título original: How to train your dragon
  • Año: 2025
  • Género: Aventuras
  • Dirección: Dean DeBlois
  • Intérpretes: Gerard Butler, Mason Thames, Nico Parker, Nick Frost, Gabriel Howell, Julian Dennison, Harry Trevaldwyn, Bronwyn James, Ruth Codd.
  • Guión: Dean DeBlois
  • Música: John Powell
  • Fotografía: Bill Pope
  • Productora: DreamWorks Animation, Marc Platt Productions.


SINOPSIS

En la escarpada Isla Mema, donde vikingos y dragones han mantenido una amarga enemistad durante generaciones, Hipo es un muchacho diferente a los demás. El ingenioso y subestimado hijo del jefe Estoico el Inmenso desafía siglos de tradición haciéndose amigo de Desdentao, un temido dragón Furia Nocturna.

CRITICA

El remake en imagen real de Cómo entrenar a tu dragón, dirigido nuevamente por Dean DeBlois, se presenta como un ejercicio de fidelidad extrema que busca trasladar a un nuevo lienzo, más tangible y naturalista, la magia que en 2010 conquistó al público en animación. Desde los primeros minutos queda claro que la intención no es reinventar la historia, sino embellecerla con recursos técnicos de última generación, escenarios naturales majestuosos y una puesta en escena que juega entre el realismo y la fábula. La fotografía de Bill Pope da cuerpo a un Berk vibrante, donde la aspereza de la tierra, la humedad de los acantilados y la rudeza del hierro conviven con el fulgor mágico de los dragones, criaturas diseñadas con un nivel de detalle que oscila entre lo monstruoso y lo adorable, manteniendo intacta la ternura expresiva de Desdentao.

El mayor desafío del filme era mantener vivo el corazón de la historia: la relación entre Hipo y el dragón. Y en este aspecto, la película logra emocionar con la misma intensidad que la original. Las escenas de vuelo son coreografías de aire y música, impulsadas por la banda sonora de John Powell, que vuelve a desplegar un tema central capaz de despertar la misma fascinación que hace quince años. Sin embargo, esa fidelidad absoluta al material de origen, plano por plano en ocasiones, genera una tensión difícil de ignorar: el espectador oscila entre la emoción de reencontrarse con lo ya conocido y la sensación de que nada nuevo se está explorando. Para algunos, esto convierte la película en un homenaje visualmente impecable; para otros, en un remake innecesario cuya fuerza radica más en la nostalgia que en la innovación.

En lo actoral, Mason Thames ofrece un Hipo menos caricaturesco, más torpe y humano, un joven vikingo que transmite fragilidad pero también un temple silencioso que lo hace creíble como héroe en formación. Gerard Butler, retomando ahora con cuerpo completo el papel de Stoick, impregna al personaje de una autoridad conmovedora, sin caer en la exageración, y su sola presencia da solidez a la figura paterna. Nico Parker, en cambio, aporta quizá la interpretación más fresca y sorprendente: su Astrid conserva la dureza guerrera pero le añade un registro emocional más amplio, logrando que cada mirada hacia Hipo contenga tanto recelo como complicidad. La interacción entre los tres sostiene la película en sus momentos más humanos, compensando la frialdad que a veces impone el despliegue digital.

El desenlace mantiene la contundencia emocional de la versión original, con esa mezcla de sacrificio, aprendizaje y reconciliación que convierte la aventura en una parábola sobre la aceptación y el vínculo entre mundos aparentemente irreconciliables. Y aunque el guion no arriesga en su estructura, el simple hecho de ver a personajes de carne y hueso enfrentarse a dragones reales —con texturas, sombras y una fisicidad convincente— dota a la historia de un nuevo peso dramático. La película triunfa como espectáculo visual, conmueve en su eje central y cumple con solvencia como traducción de un clásico animado. Pero también deja la sensación de que su grandeza se sostiene más en lo que evoca que en lo que propone: un recordatorio de lo que ya fue perfecto más que un viaje hacia territorios desconocidos.

En suma, Cómo entrenar a tu dragón es un triunfo técnico y una carta de amor a la obra original, capaz de emocionar y maravillar en pantalla grande, pero también un ejemplo de las limitaciones de los remakes contemporáneos: reproduce con devoción, sin reinventar. Lo que pierde en sorpresa lo compensa con belleza visual y honestidad, y aunque nunca llega a eclipsar a la versión animada, se erige como un digno eco en carne y hueso de un relato que, con dragones o sin ellos, sigue hablando del miedo, el descubrimiento y la posibilidad de volar más allá de lo conocido.


Calificación personal: 8.5

La cicatriz (1948)

 


  • Título original: Hollow Triumph
  • Año: 1948
  • Género: Thriller
  • Dirección: Steve Sekely
  • Intérpretes: Paul Henried, Joan Bennett, Eduard Franz, Leslie Brooks, John Qualen, Mabel Paige, Herbert Rudley, Charles Arnt.
  • Guión: Daniel Fuchs
  • Música: Sol Kaplan
  • Fotografía: John Alton
  • Productora: Eagle-Lion Films, Bryan Foy.


SINOPSIS

Tras salir de la cárcel, John Muller (Paul Henreid), un astuto criminal con estudios en medicina y psiquiatría, sueña con el día en que logre dar "el gran golpe". Mientras tanto se ve obligado a desempeñar un aburrido trabajo de oficina. Un día, Muller decide llevar a cabo su sueño, robando en un conocido club de juego, propiedad del mafioso Rocky Stansyck. Tras el golpe y durante su huida, Muller será confundido con el Dr. Bartok, prestigioso psquiatra, debido a su asombroso parecido. Muller tratará de aprovechar la ocasión para esconderse, suplantando la personalidad del doctor. Para ello, deberá autoinflirgirse una herida que le deja una cicatriz idéntica a la del conocido psiquiatra.


CRITICA

La cicatriz es un noir tardío de los años cuarenta que condensa muchos de los elementos esenciales del género: el azar, la identidad como máscara, el destino ineludible y la atmósfera de engaño constante. La historia gira en torno a John Müller (Paul Henreid), un exconvicto que, tras fracasar en un robo, asume la identidad de un psiquiatra al que se parece físicamente, con la única diferencia de una cicatriz en el rostro. Este punto de partida ya sitúa a la película en un terreno fascinante: el doble, el disfraz, la imposibilidad de escapar de uno mismo.

Desde lo cinematográfico, la dirección de Steve Sekely no alcanza la sofisticación de un Fritz Lang o un Robert Siodmak, pero sabe construir un clima sombrío y fatalista. La fotografía de John Alton —uno de los grandes maestros del claroscuro en Hollywood— eleva la película por encima de su modesto presupuesto. Sus juegos de sombras, las diagonales marcadas y los contrastes extremos convierten cada encuadre en un pequeño tratado de expresionismo aplicado al noir. La cámara crea un universo visual donde la luz nunca es plena y los personajes parecen condenados a moverse en penumbras, atrapados por su propia condición.

El guion desarrolla con precisión esa sensación de destino inexorable. La trama del impostor que intenta reinventarse no se convierte en una historia de redención, sino en una espiral de ironías crueles: la cicatriz que debería delatarlo acaba siendo, paradójicamente, lo que asegura su disfraz; pero al mismo tiempo esa misma marca lo condena. La película insiste en que, aunque uno cambie de nombre, ropa o rostro, la culpa y la fatalidad terminan alcanzando a los personajes del noir.

En cuanto a las actuaciones, Paul Henreid se aparta de la imagen heroica y elegante que arrastraba de Casablanca para encarnar a un personaje mucho más ambiguo, incluso desagradable en su frialdad y oportunismo. Su interpretación transmite bien la dualidad entre el criminal que huye y el profesional respetable al que suplanta. Joan Bennett, por su parte, construye una figura femenina menos femme fatale que en sus colaboraciones con Fritz Lang, pero igualmente magnética. Aquí da vida a Evelyn Hahn, una secretaria inteligente y desencantada, atrapada en su propia rutina, que se convierte en cómplice involuntaria y luego en víctima de las circunstancias. Bennett imprime al personaje una mezcla de pragmatismo y vulnerabilidad que la aleja del estereotipo, ofreciendo una de sus interpretaciones más contenidas y maduras.

El desenlace, fiel al espíritu del género, es demoledor en su ironía: cuando parece que Müller ha conseguido vencer al destino, un azar mínimo lo devuelve a la condena. Es ese gesto final, esa revelación abrupta, lo que convierte a La cicatriz en una obra profundamente nihilista, una advertencia sobre la imposibilidad de escapar de la propia naturaleza y del azar que gobierna la vida en el cine negro.

En definitiva, La cicatriz puede no tener el prestigio de los grandes títulos del noir, pero se sostiene como una pieza sombría, elegante en su fotografía y contundente en su moraleja. Paul Henreid demuestra una faceta oscura inesperada y Joan Bennett aporta una humanidad discreta pero esencial, en un filme que condensa como pocos el principio rector del género: el destino siempre cobra su precio.


Calificación personal: 7


(NO HAY TRAILER DISPONIBLE)

Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos (2025)

 


  • Título original: The fantastic four: first steps
  • Año: 2025
  • Género: Acción, aventuras
  • Dirección: Matt Shakman
  • Intérpretes: Pedro Pascal, Vanessa Kirby, Joseph Quinn, Ebon Moss-Bachrach, Julia Garner, Ralph Ineson, Sarah Niles, Natasha Lyonne, Mark Gatiss.
  • Guión: Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Cameron Squires, Eric Pearson, Peter Cameron.
  • Música: Michael Giacchino
  • Fotografía: Jess Hall
  • Productora: Marvel Studios, Walt Disney Company


SINOPSIS

Ambientada en el vibrante telón de fondo de un mundo retro-futurista inspirado en los años 60, presenta a la Primera Familia de Marvel mientras se enfrentan a su desafío más terrorífico hasta la fecha. Obligados a equilibrar sus roles como héroes con la fortaleza de su vínculo familiar, deben defender la Tierra de un dios espacial voraz llamado Galactus y su enigmático Heraldo, Silver Surfer. Y si el plan de Galactus de devorar todo el planeta y a todos en él no fuera lo suficientemente malo, de repente se vuelve muy personal.


CRITICA

Los 4 Fantásticos: Primeros pasos llega como un soplo de aire fresco dentro del cine de superhéroes. A diferencia de intentos anteriores, esta versión de Matt Shakman no se obsesiona con recontar una y otra vez el origen del grupo, sino que los presenta ya establecidos, en una narrativa ambientada en los años sesenta que funciona tanto como homenaje retro como propuesta visualmente distintiva. Esta ambientación no es un simple adorno: impregna cada plano de una calidez nostálgica, con un diseño de producción cuidado hasta el detalle, que aporta identidad a un género demasiado acostumbrado a lo genérico.

Cinematográficamente, la película destaca por su claridad narrativa. No se pierde en ramificaciones innecesarias, sino que concentra su atención en la dinámica familiar del cuarteto y en el dilema emocional que surge ante la llegada de un hijo. Ese enfoque doméstico contrasta con la amenaza cósmica de Galactus, y aunque la combinación a veces genera desequilibrios —el clímax, pese a su despliegue visual, resulta menos contundente de lo que se anticipa—, la apuesta por el componente humano consigue sostener el relato. En lugar de buscar grandilocuencia constante, la película encuentra fuerza en lo íntimo, y eso la hace destacar en un universo cinematográfico saturado de épicas interminables.

Las actuaciones son, sin duda, el alma de la obra. Pedro Pascal aporta a Reed Richards una mezcla de vulnerabilidad y rigidez intelectual que humaniza al personaje, evitando que se convierta en un cliché de “genio distante”. Vanessa Kirby se adueña de la película con una Sue Storm luminosa y firme, que logra ser el verdadero centro emocional del equipo; cada una de sus escenas irradia humanidad y decisión, haciendo justicia a un personaje tantas veces relegado. Joseph Quinn ofrece un Johnny Storm más juguetón que arrogante, aportando chispa sin necesidad de caer en lo histriónico, mientras que Ebon Moss-Bachrach sorprende al dar profundidad emocional a Ben Grimm incluso tras la pesada digitalización de “La Cosa”, transmitiendo ternura y amargura en partes iguales.

El apartado técnico acompaña con solvencia: los efectos especiales, aunque presentes, no engullen la película y se ponen al servicio de la historia; la fotografía evita la frialdad digital y apuesta por texturas que evocan a la ciencia ficción clásica; la música refuerza la vibra nostálgica sin caer en lo repetitivo. No obstante, el villano queda algo desdibujado: Galactus, pese a su imponente presencia, se reduce a un antagonista de motivación simplista, y Silver Surfer, interpretada con carisma, se convierte en una figura más de transición que en un personaje con verdadera profundidad.

En conjunto, Primeros pasos no es perfecta: tiene altibajos de ritmo y un clímax que podría haber sido más redondo. Pero su mayor virtud está en haber encontrado un ángulo fresco, humano y emocional para una franquicia que durante años parecía maldita en el cine. Al combinar espectáculo cósmico con drama íntimo, y gracias a un elenco en estado de gracia, esta película logra algo que antes parecía imposible: devolver a los 4 Fantásticos la dignidad cinematográfica que merecían.


Calificación personal: 7


Secretos de un escándalo (2023)

 


  • Título original: May December
  • Año: 2023
  • Género: Drama
  • Dirección: Todd Haynes
  • Intérpretes: Natalia Portman, Julianne Moore, Charles Melton, Cory Michael Smith, Elizabeth Yu, Gabriel Chung, Piper Cruda, D.W. Moffet, Lawrence Arancio.
  • Guión: Samy Burch, Alex Mechanik
  • Fotografía: Christopher Bauvelt
  • Música: Marcelo Zarvos
  • Montaje: Affonso Gonçalves
  • Productora: Gloria Sanchez Productions, Killer Films, Mountain A.


SINOPSIS


Veinte años después de que el mediático romance entre Gracie Atherton-Yu (Julianne Moore) y su joven marido Joe (Charles Melton) escandalizara al país, con sus hijos a punto de graduarse en el instituto, se va a rodar una película sobre su historia. La actriz Elizabeth Berry (Natalie Portman) pasará un tiempo con la familia para intentar entender mejor a Gracie, a la que va a interpretar, provocando que la dinámica familiar se tambalee.



CRITICA

Desde el arranque, la película nos atrapa con una atmósfera inquietante, donde una actriz (Portman) se adentra en lo más íntimo de la vida de una mujer acusada de un escándalo debido a una relación con un menor (interpretada por Moore). La narración acompaña ese contraste entre la profesionalidad cuidadosamente ensayada de Elizabeth (Portman) y la humanidad privada y ambigua de Gracie (Moore).

El guión de Secretos de un escándalo juega con reversos incómodos: mientras Portman investiga para interpretar el papel, se enfrenta a límites éticos y emocionales que tensionan su propia identidad. Si bien algunos críticos cuestionan la contención narrativa y la pretensión formal —“la forma de contarla… hace insignificante e inútilmente pretenciosa” —, otros elogian su osadía al no ofrecer explicaciones fáciles, desplegando un humor oscuro y satírico que incomoda y se sostiene hasta el final .

Visualmente, Todd Haynes imprime un sello estilizado y deliberado, con momentos donde los personajes se dirigen abiertamente al espectador. Es un recurso chocante, incluso pretencioso, pero que enfatiza la teatralidad de la historia y la distorsión de la verdad percibida. Los encuadres y la paleta de tonos crean una mezcla de naturalismo tenso y artificio sutil, sustentando esa atmósfera sugestiva y opresiva que domina la trama.

Las interpretaciones son el corazón de la película. Moore encarna a Gracie con una complejidad que transita entre lo adorable y lo perturbador: una mujer marcada por un pasado tabú y que despliega una falsa serenidad emocional. Portman, por su parte, ofrece una actuación enigmática, soterrada, donde la actriz Elizabeth se desdibuja ante la realidad de la mujer a estudiar, abriendo grietas en su aparente control. El choque de ambas funciona como campo magnético emocional: se complementan y distorsionan mutuamente, mostrando dos formas de interpretar el dolor y la verdad.

El pulso dramático también se conjuga con una banda sonora medida y un montaje que alterna reflexión y sutileza lapsos donde la ambigüedad gana peso. No hay giros morales fáciles ni finales de cierre emocional convencional; en su lugar, un tono deliberado que deja mucho sin decir, pero cuyo silencio pesa .

En conjunto, Secretos de un escándalo es un ejercicio cinematográfico provocador: se atreve a mostrarse incómodo, a romper la cuarta pared y a abrir caminos de reflexión sobre la ética, la representación y el poder de la imagen. No es una película para todos los gustos —su apuesta esteticista y emocional puede resultar fría o pretenciosa—, pero quienes busquen un cine desafiante, con actuaciones soberbias y una mirada crítica sobre la relación entre actor y personaje, hallarán aquí material fascinante y duradero.


Calificación personal: 6

domingo, 29 de junio de 2025

Loca (1987)

 


  • Título original: Nuts
  • Año: 1987
  • Género: Drama
  • Dirección: Martin Ritt
  • Intérpretes: Barbra Streisand, Richard Dreyfuss, Maureen Stapleton, Karl Malden, Eli Wallach, Robert Webber, Leslie Nielsen.
  • Guión: Alvin Sargent, Tom Topor, Christopher Wilkinson.
  • Música: Barbra Streisand
  • Fotografía: Andrzej Bartkowiak
  • Montaje: Sydney Levin
  • Productora: Warner Bros.

SINOPSIS

Cuando la prostituta Claudia Draper (Barbra Streisand) asesina en defensa propia a uno de sus clientes, sus padres intentan que sea internada en un psiquiátrico pero, con la ayuda del abogado de oficio Aaron Levinsky (Richard Dreyfuss) irán a juicio para esclarecer lo ocurrido.


CRITICA

Desde el comienzo, Loca nos sumerge en un drama judicial intenso con una protagonista que, lejos de buscar compasión, exige ser juzgada como cualquier persona: Claudia Draper, interpretada por Barbra Streisand, se enfrenta a la acusación de asesinato tras matar a un cliente y rechaza ser declarada loca para ser internada sin derecho a juicio. Esta premisa plantea de entrada un conflicto moral entre libertad individual y la visión patológica que la familia y el sistema quieren imponerle.

El guión, adaptado de una obra de Tom Topor, reorganiza el formato teatral en una estructura cinematográfica que mantiene la tensión en el tribunal sin hacerse monótona. Se preserva la claustrofobia de la sala judicial, pero también se introduce espacio para flashbacks, otorgando contexto y profundidad al pasado de Claudia. Este enfoque dramatiza las implicaciones personales más allá del veredicto, un logro narrativo considerable en un terreno tan antropomórfico y cargado de enfrentamientos psicológicos.

La interpretación de Streisand es una de las mayores virtudes de la película: su Claudia es feroz, emocionalmente volátil y a la vez vulnerable, una mezcla que la actriz domina con intensidad y rigor. Es una performance que “se sale del esquema habitual” y bordea lo histriónico sin perder autenticidad. Frente a ella, Richard Dreyfuss aporta matices sutiles en su rol de abogado público, construyendo una figura confiable y humana que “rara vez ha estado mejor”. El reparto secundario, con nombres como Maureen Stapleton, Karl Malden y James Whitmore, refuerza la trama y aporta ese trasfondo institucional y emocional necesario.

Visualmente, la película opta por una fotografía sobria y elegante, a cargo de Andrzej Bartkowiak, que subraya la sobriedad de la trama sin adornos innecesarios . La estética judicial, con planos contenidos de impactante claridad, refuerza la tensión emocional y el sufrimiento contenido de los personajes. La puesta en escena evita excesos visuales o manipulaciones obvias, permitiendo que el verdadero peso caiga sobre las interpretaciones y el conflicto dialéctico.

La banda sonora, compuesta por la misma Streisand, adopta un tono discreto e íntimo, evitando eclipsar la narrativa. Esta decisión revela una madurez creativa que busca complementar emocionalmente el viaje de Claudia sin caer en sentimentalismos evidentes .

En términos de impacto, Loca representa una pieza potente del cine judicial de los años ochenta, donde la justicia y el juicio moral convergen en una figura femenina compleja. La película aborda temas delicados como la salud mental, la hipocresía familiar y la dignidad personal, consiguiendo un equilibrio que no se hace evidente, sino que emerge de la fuerza interpretativa y la solidez del guión .

Puede que divague en momentos melodramáticos (inherentes al formato teatral), pero logra transmitir la idea de que ser etiquetada como "loca" es a veces la forma más brutal de ser silenciada . Esto hace que la película funcione como una reivindicación de la autonomía femenina y la justicia individual.

En resumen, Loca es un drama judicial sobrio, poderoso y centrado en su protagonista. Con Streisand en estado de gracia, un guión bien pulido y una puesta en escena sobria, se consolida como uno de los proyectos más comprometidos de su carrera cinematográfica. Aún hoy resuena como un testimonio sobre la batalla por ser escuchada en medio de prejuicios y poder. Una obra que, sin marear al espectador con artificios, nos recuerda que la cordura es, a veces, un acto de resistencia.


Calificación personal: 8.5

Lilo y Stitch (2025)

 


  • Título original: Lilo & Stitch
  • Año: 2025
  • Género: Aventuras
  • Dirección: Dean Fleischer-Camp
  • Intérpretes: Maia Kelahoa, Chris Sanders, Sydney Agudong, Courteny B. Vance, Billy Magnussen, Zack Galifianikis, Tia Carrere, Hannah Waddingham.
  • Guión: Chris Kekaniokalaki, Mike Van Waes
  • Música: Dan Romer
  • Fotografía: Nigel Bluck
  • Montaje: Adam Gerstel, Philip J. Bartell
  • Productora: Walt isney Productions, Rideback.


SINOPSIS

En otra galaxia, el científico Jumba crea al experimento 626 el cual es un destructor y posee una gran maldad. Consigue escapar y aterrizar en la Tierra. Para ello, se hace pasar por un perro para ser adoptado por una niña hawaiana llamada Lilo.


CRITICA

La nueva versión en acción real de Lilo & Stitch emerge como un fiel ejercicio de nostalgia, una reinterpretación visualmente impecable pero emocionalmente modulada. La historia central sigue intacta: Lilo, una niña curiosa y solitaria interpretada con gran autenticidad por Maia Kealoha, encuentra en el alienígena Stitch (nuevamente con la voz de Chris Sanders) no solo compañía, sino también una familia elegida, explorando así el concepto clave de ʻohana. Kealoha brilla desde la naturalidad, transmitiendo ternura, rebeldía y duelo, mientras que la relación entre las hermanas Lilo y Nani (interpretada por Sydney Agudong) cobra una dimensión más cálida y matizada.

Desde el punto de vista narrativo, el guión camina por un filo que oscila entre lo reverente y lo repetitivo. Recupera secuencias icónicas del clásico animado sin ambición de reinventarlas, lo cual puede dejar sensación de calco más que de reinterpretación . En ese procesado, se agregan personajes como Tūtū (que refuerza el vínculo entre Lilo y Nani) y se alarga el metraje con ajustes contemporáneos y momentos dedicados al empoderamiento de Nani, aunque a veces estos elementos se perciben más como relleno que como evolución real.

Visualmente, la fusión de imagen real y CGI resulta efectiva: Stitch mantiene su diseño entrañable y sus expresiones dibujan vida en cada fotograma, sin caer en efectos fríos ni inquietantes. El entorno hawaiano, aunque vibrante, es menos pictórico que su versión animada: las acuarelas originales pierden algo de su encanto al trasladarse a escenarios reales, aportando una sensación más televisiva que cinematográfica.. Sin embargo, esta modestia escénica termina siendo una fortaleza, al ofrecer una experiencia más doméstica y cercana.

Las interpretaciones adultas ofrecen un rendimiento desigual. Agudong refuerza a Nani con empatía, pero personajes clave como Jumba (Zach Galifianakis) y Pleakley (Billy Magnussen), así como Cobra Bubbles (Courtney B. Vance), rinden por debajo del estándar: los primeros rozan la caricatura típica del slapstick, mientras que el tercero se queda algo plano. Esta falta de equilibrio actoral impide que el remake alcance la profundidad emocional del original.

El guión presenta lagunas: el ritmo inicial se siente algo acelerado y predictible, sin dejar espacio para que las emociones respiren. La ausencia de villanos emblemáticos como Gantu y la simplificación de los arcos de personajes como Jumba generan la impresión de que se han perdido oportunidades narrativas importantes. Además, ciertos críticos han señalado cambios controvertidos, como la decisión de enviar a Nani a estudiar lejos, lo cual debilita su arco de lealtad familiar.

En términos emocionales, la película acierta en momentos puntuales, especialmente en el tramo final, donde se recupera calidez y significado . No obstante, muchos sienten que carece del carácter impredecible y rebelde que hacía única a la original. Es emotiva, respetuosa y técnicamente pulida, pero también segura, cauta y a veces excesivamente pulida, sin riesgo ni pasión desbordante.

En resumen, Lilo & Stitch es una adaptación amable y bien resuelta que funciona como homenaje contemporáneo: tiene momentos conmovedores, humor familiar y una protagonista encantadora, todo envuelto en una estética cuidada. La fidelidad a la original es también su fuerza y su limitación, pues evita innovar o profundizar más allá de lo conocido. Si buscas una versión dulce y sin estridencias, la disfrutarás; si esperas algo más intenso, original o emocionalmente desafiante, puede que te deje con ganas de más.


Calificación personal: 6


Ballerina (2025)

 


  • Dirección: Len Wiseman
  • Año: 2025
  • Género: Acción
  • Intérpretes: Ana de Armas, Anjelica Huston, Gabriel Byrne, Catalina Sandino Moreno, Norman Reedus, Ian McShane, Keanu Reeves, Lance Reddick.
  • Guión: Shay Hatten, Emerald Fennell.
  • Música: Tyler Bates, Joel J. Richard.
  • Fotografía: Romain Lacourbas
  • Montaje: Jason Ballantine.
  • Productora: Starz Entertainment, Summit Entertainment, Lionsgate Films.


SINOPSIS

Eve Macarro (Ana de Armas) es acogida por la Ruska Roma tras haberse quedado huérfana cuando una secta asesinó a su padre. Dispuesta a saber quien fue el que ordenó el asesinato de su progenitor, libra una batalla con cualquiera que se cruce en su camino.


CRITICA

Desde el primer momento, Ballerina se presenta como una fusión entre ballet y brutalidad, tal y como refleja su argumento: la joven Eve Macarro presencia la muerte de su padre a manos del siniestro Canciller (Gabriel Byrne) y es acogida por la Ruska Roma, institución que la entrena tanto en danza como en letales artes marciales. Este arranque busca establecer una base emocional sólida, pero pronto queda eclipsado por una exposición repetitiva y diálogos justos, que hacen que la primera hora resulte anodina y previsible .

El guión coquetea con algo más que simple venganza: explora la dualidad entre arte y violencia, aunque sin profundizar demasiado. Hay ecos de tramas como la de Gorrión Rojo (ver crítica en este blog) en el sufrimiento físico y psicológico de la protagonista, pero no consigue elevar esa doble vida (bailarina y asesina) más allá de la superficie. Ese desfase entre el potencial narrativo y su escasa ejecución deja cierta sensación de vacío en la primera parte.

Por suerte, tras este prólogo algo lento, la película se desata en su segunda mitad. A partir de que Eve llega a la aldea alpina del Canciller, el ritmo se dispara y las coreografías de acción se convierten en absoluto espectáculo. Desde combates con patines, lanzallamas, granadas, hasta pistolas conectadas con machetes, cada escena parece diseñada para superar la anterior en creatividad y violencia estilizada. El uso de elementos cotidianos y escenarios contrastantes (continental dorado, pueblos nevados, clubes de hielo) confiere dinamismo visual y variedad espacial .

Ana de Armas es el motor interpretativo. Su Eve destila vulnerabilidad, determinación y ferocidad física. Suda, sufre, gruñe y transmite el esfuerzo real que exige su metamorfosis, lo que la convierte en una antiheroína creíble en medio del caos. Aun así, su personaje no está libre de críticas: carece de evolución profunda, y de Armas brilla más por su presencia física que por un arco dramático plenamente desarrollado .

La dirección de Len Wiseman se percibe más contenida en la primera parte, pero recupera fuerza gracias a los reshoots de Chad Stahelski, que imprimen el sello de astucia visual y furia inventiva de la saga John Wick.  Aun así, ese patchwork de estilos genera una percepción de dos películas en una: una origin story pausada y un delirio ultraviolento posterior .

Desde lo técnico, los fotogramas resultan hipnóticos cuando la película se libera. Hay una frialdad elegante en los escenarios nevados y una riqueza de texturas en las secuencias, casi pictóricas, durante el clímax de la violencia . La fotografía destaca por las composiciones inmersivas y tonos contrastados, aunque en la parte inicial peca de sobriedad.

La incorporación de Keanu Reeves como John Wick aporta un guiño guiñado al universo más amplio, que algunos puedan ver forzado o innecesario (sirve más para recordar el linaje que para servir la trama propia de Eve). Su cameo genera la emoción que se espera, aunque subraya cierta dependencia de la franquicia principal.

En resumen, Ballerina es una película desequilibrada que renace tras un arranque moroso. Su guión ofrece una premisa potente pero una ejecución desigual, las interpretaciones, especialmente de Ana de Armas, brillan por su presencia visceral, y la imaginería visual y la acción recargada, si eres fan del caos ultra-coreografiado, son un auténtico festín. Ahora bien, si buscas una evolución de personaje profunda o una historia coherente de principio a fin, puede que te deje con la miel en los labios.


Calificación personal: 8