- Título original: Another simple favor
- Año: 2025
- Dirección: Paul Feig
- Intérpretes: Anna Kendrick, Blake Lively, Allison Janney, Michele Morrone, Elizabeth Perkins, Henry Golding, Elena Sofia Ricci, Alexis Newell.
- Guión: Jessica Sharzer, Laeta Kalogridis
- Música: Theodore Shapiro
- Fotografía: John Schwartzman
- Productora: Feigco Entertainment, Lionsgate, Amazon MGM Studios.
Siete años después de que Stephanie y Emily cambiaran las reglas del thriller femenino con su peligrosa amistad entre martinis, luto y traiciones, Paul Feig regresa con Otro pequeño favor, una secuela que traslada la intriga desde los suburbios estadounidenses hasta la isla italiana de Capri. Y aunque la fórmula de comedia negra y misterio sigue funcionando en términos generales, esta nueva entrega se apoya más en el estilo que en la sustancia, y resucita dinámicas que, si bien aún resultan divertidas, no logran el mismo filo que en 2018.
La película se apoya fuertemente en el carisma de sus protagonistas, y ahí es donde sigue brillando. Anna Kendrick aporta la misma mezcla de fragilidad, ironía e inteligencia que hizo irresistible a su personaje original, aunque con una seguridad nueva que da cuenta de su evolución. Blake Lively, por su parte, sigue encarnando a Emily con una gracia felina y un magnetismo que bordea lo perverso. Sus trajes siguen siendo tan afilados como sus réplicas, y aunque ya no tiene el factor sorpresa de la primera película, sigue siendo una figura hipnótica en pantalla.
Visualmente, la película es un lujo. Capri se convierte en el escenario perfecto para una historia de engaños bañada por el sol mediterráneo, con vestidos de alta costura, villas italianas, y cócteles en terrazas imposibles. Paul Feig, con su ojo preciso para la estética, saca partido al entorno con un diseño de producción exquisito y una dirección que combina el glamour con el suspense en proporciones fotogénicas. La música —que alterna entre temas italianos clásicos y una partitura elegante— refuerza ese tono de sofisticación peligrosa.
Pero a pesar de sus virtudes, la película no logra escapar del todo a la maldición de muchas secuelas: la necesidad de ser “más” sin necesariamente ser “mejor”. Hay más giros, más personajes secundarios, más escándalos, pero menos novedad emocional. El guión, aunque ingenioso en algunos tramos, a veces se enreda en su propio juego de espejos. Algunos personajes nuevos —como los hermanos del novio o las otras damas de honor— se sienten más como piezas funcionales del misterio que como figuras memorables. Y en varios momentos, el ritmo pierde tensión, estirando situaciones que ya han dado todo lo que tenían que ofrecer.
El humor negro, sello de la primera entrega, sigue presente, pero con menor impacto. Algunas bromas funcionan —especialmente cuando exploran las inseguridades eternas de Stephanie o el desprecio gélido de Emily por todo lo convencional—, pero otras se sienten más forzadas, como si la película se esforzara por replicar el tono sin encontrar un nuevo centro emocional que lo sostenga.
Aun así, Otro pequeño favor no deja de ser entretenida. El placer de ver a Kendrick y Lively en pantalla juntas sigue intacto. Y aunque la trama no sea tan afilada como en la original, sigue habiendo espacio para sorpresas, giros inesperados y una última escena que deja la puerta entreabierta a una posible tercera entrega. Eso sí, si llega, deberá reinventarse más radicalmente para no convertirse en una simple caricatura de sí misma.
Calificación personal: 7

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