Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

domingo, 29 de junio de 2025

Loca (1987)

 


  • Título original: Nuts
  • Año: 1987
  • Género: Drama
  • Dirección: Martin Ritt
  • Intérpretes: Barbra Streisand, Richard Dreyfuss, Maureen Stapleton, Karl Malden, Eli Wallach, Robert Webber, Leslie Nielsen.
  • Guión: Alvin Sargent, Tom Topor, Christopher Wilkinson.
  • Música: Barbra Streisand
  • Fotografía: Andrzej Bartkowiak
  • Montaje: Sydney Levin
  • Productora: Warner Bros.

SINOPSIS

Cuando la prostituta Claudia Draper (Barbra Streisand) asesina en defensa propia a uno de sus clientes, sus padres intentan que sea internada en un psiquiátrico pero, con la ayuda del abogado de oficio Aaron Levinsky (Richard Dreyfuss) irán a juicio para esclarecer lo ocurrido.


CRITICA

Desde el comienzo, Loca nos sumerge en un drama judicial intenso con una protagonista que, lejos de buscar compasión, exige ser juzgada como cualquier persona: Claudia Draper, interpretada por Barbra Streisand, se enfrenta a la acusación de asesinato tras matar a un cliente y rechaza ser declarada loca para ser internada sin derecho a juicio. Esta premisa plantea de entrada un conflicto moral entre libertad individual y la visión patológica que la familia y el sistema quieren imponerle.

El guión, adaptado de una obra de Tom Topor, reorganiza el formato teatral en una estructura cinematográfica que mantiene la tensión en el tribunal sin hacerse monótona. Se preserva la claustrofobia de la sala judicial, pero también se introduce espacio para flashbacks, otorgando contexto y profundidad al pasado de Claudia. Este enfoque dramatiza las implicaciones personales más allá del veredicto, un logro narrativo considerable en un terreno tan antropomórfico y cargado de enfrentamientos psicológicos.

La interpretación de Streisand es una de las mayores virtudes de la película: su Claudia es feroz, emocionalmente volátil y a la vez vulnerable, una mezcla que la actriz domina con intensidad y rigor. Es una performance que “se sale del esquema habitual” y bordea lo histriónico sin perder autenticidad. Frente a ella, Richard Dreyfuss aporta matices sutiles en su rol de abogado público, construyendo una figura confiable y humana que “rara vez ha estado mejor”. El reparto secundario, con nombres como Maureen Stapleton, Karl Malden y James Whitmore, refuerza la trama y aporta ese trasfondo institucional y emocional necesario.

Visualmente, la película opta por una fotografía sobria y elegante, a cargo de Andrzej Bartkowiak, que subraya la sobriedad de la trama sin adornos innecesarios . La estética judicial, con planos contenidos de impactante claridad, refuerza la tensión emocional y el sufrimiento contenido de los personajes. La puesta en escena evita excesos visuales o manipulaciones obvias, permitiendo que el verdadero peso caiga sobre las interpretaciones y el conflicto dialéctico.

La banda sonora, compuesta por la misma Streisand, adopta un tono discreto e íntimo, evitando eclipsar la narrativa. Esta decisión revela una madurez creativa que busca complementar emocionalmente el viaje de Claudia sin caer en sentimentalismos evidentes .

En términos de impacto, Loca representa una pieza potente del cine judicial de los años ochenta, donde la justicia y el juicio moral convergen en una figura femenina compleja. La película aborda temas delicados como la salud mental, la hipocresía familiar y la dignidad personal, consiguiendo un equilibrio que no se hace evidente, sino que emerge de la fuerza interpretativa y la solidez del guión .

Puede que divague en momentos melodramáticos (inherentes al formato teatral), pero logra transmitir la idea de que ser etiquetada como "loca" es a veces la forma más brutal de ser silenciada . Esto hace que la película funcione como una reivindicación de la autonomía femenina y la justicia individual.

En resumen, Loca es un drama judicial sobrio, poderoso y centrado en su protagonista. Con Streisand en estado de gracia, un guión bien pulido y una puesta en escena sobria, se consolida como uno de los proyectos más comprometidos de su carrera cinematográfica. Aún hoy resuena como un testimonio sobre la batalla por ser escuchada en medio de prejuicios y poder. Una obra que, sin marear al espectador con artificios, nos recuerda que la cordura es, a veces, un acto de resistencia.


Calificación personal: 8.5

Lilo y Stitch (2025)

 


  • Título original: Lilo & Stitch
  • Año: 2025
  • Género: Aventuras
  • Dirección: Dean Fleischer-Camp
  • Intérpretes: Maia Kelahoa, Chris Sanders, Sydney Agudong, Courteny B. Vance, Billy Magnussen, Zack Galifianikis, Tia Carrere, Hannah Waddingham.
  • Guión: Chris Kekaniokalaki, Mike Van Waes
  • Música: Dan Romer
  • Fotografía: Nigel Bluck
  • Montaje: Adam Gerstel, Philip J. Bartell
  • Productora: Walt isney Productions, Rideback.


SINOPSIS

En otra galaxia, el científico Jumba crea al experimento 626 el cual es un destructor y posee una gran maldad. Consigue escapar y aterrizar en la Tierra. Para ello, se hace pasar por un perro para ser adoptado por una niña hawaiana llamada Lilo.


CRITICA

La nueva versión en acción real de Lilo & Stitch emerge como un fiel ejercicio de nostalgia, una reinterpretación visualmente impecable pero emocionalmente modulada. La historia central sigue intacta: Lilo, una niña curiosa y solitaria interpretada con gran autenticidad por Maia Kealoha, encuentra en el alienígena Stitch (nuevamente con la voz de Chris Sanders) no solo compañía, sino también una familia elegida, explorando así el concepto clave de ʻohana. Kealoha brilla desde la naturalidad, transmitiendo ternura, rebeldía y duelo, mientras que la relación entre las hermanas Lilo y Nani (interpretada por Sydney Agudong) cobra una dimensión más cálida y matizada.

Desde el punto de vista narrativo, el guión camina por un filo que oscila entre lo reverente y lo repetitivo. Recupera secuencias icónicas del clásico animado sin ambición de reinventarlas, lo cual puede dejar sensación de calco más que de reinterpretación . En ese procesado, se agregan personajes como Tūtū (que refuerza el vínculo entre Lilo y Nani) y se alarga el metraje con ajustes contemporáneos y momentos dedicados al empoderamiento de Nani, aunque a veces estos elementos se perciben más como relleno que como evolución real.

Visualmente, la fusión de imagen real y CGI resulta efectiva: Stitch mantiene su diseño entrañable y sus expresiones dibujan vida en cada fotograma, sin caer en efectos fríos ni inquietantes. El entorno hawaiano, aunque vibrante, es menos pictórico que su versión animada: las acuarelas originales pierden algo de su encanto al trasladarse a escenarios reales, aportando una sensación más televisiva que cinematográfica.. Sin embargo, esta modestia escénica termina siendo una fortaleza, al ofrecer una experiencia más doméstica y cercana.

Las interpretaciones adultas ofrecen un rendimiento desigual. Agudong refuerza a Nani con empatía, pero personajes clave como Jumba (Zach Galifianakis) y Pleakley (Billy Magnussen), así como Cobra Bubbles (Courtney B. Vance), rinden por debajo del estándar: los primeros rozan la caricatura típica del slapstick, mientras que el tercero se queda algo plano. Esta falta de equilibrio actoral impide que el remake alcance la profundidad emocional del original.

El guión presenta lagunas: el ritmo inicial se siente algo acelerado y predictible, sin dejar espacio para que las emociones respiren. La ausencia de villanos emblemáticos como Gantu y la simplificación de los arcos de personajes como Jumba generan la impresión de que se han perdido oportunidades narrativas importantes. Además, ciertos críticos han señalado cambios controvertidos, como la decisión de enviar a Nani a estudiar lejos, lo cual debilita su arco de lealtad familiar.

En términos emocionales, la película acierta en momentos puntuales, especialmente en el tramo final, donde se recupera calidez y significado . No obstante, muchos sienten que carece del carácter impredecible y rebelde que hacía única a la original. Es emotiva, respetuosa y técnicamente pulida, pero también segura, cauta y a veces excesivamente pulida, sin riesgo ni pasión desbordante.

En resumen, Lilo & Stitch es una adaptación amable y bien resuelta que funciona como homenaje contemporáneo: tiene momentos conmovedores, humor familiar y una protagonista encantadora, todo envuelto en una estética cuidada. La fidelidad a la original es también su fuerza y su limitación, pues evita innovar o profundizar más allá de lo conocido. Si buscas una versión dulce y sin estridencias, la disfrutarás; si esperas algo más intenso, original o emocionalmente desafiante, puede que te deje con ganas de más.


Calificación personal: 6


Ballerina (2025)

 


  • Dirección: Len Wiseman
  • Año: 2025
  • Género: Acción
  • Intérpretes: Ana de Armas, Anjelica Huston, Gabriel Byrne, Catalina Sandino Moreno, Norman Reedus, Ian McShane, Keanu Reeves, Lance Reddick.
  • Guión: Shay Hatten, Emerald Fennell.
  • Música: Tyler Bates, Joel J. Richard.
  • Fotografía: Romain Lacourbas
  • Montaje: Jason Ballantine.
  • Productora: Starz Entertainment, Summit Entertainment, Lionsgate Films.


SINOPSIS

Eve Macarro (Ana de Armas) es acogida por la Ruska Roma tras haberse quedado huérfana cuando una secta asesinó a su padre. Dispuesta a saber quien fue el que ordenó el asesinato de su progenitor, libra una batalla con cualquiera que se cruce en su camino.


CRITICA

Desde el primer momento, Ballerina se presenta como una fusión entre ballet y brutalidad, tal y como refleja su argumento: la joven Eve Macarro presencia la muerte de su padre a manos del siniestro Canciller (Gabriel Byrne) y es acogida por la Ruska Roma, institución que la entrena tanto en danza como en letales artes marciales. Este arranque busca establecer una base emocional sólida, pero pronto queda eclipsado por una exposición repetitiva y diálogos justos, que hacen que la primera hora resulte anodina y previsible .

El guión coquetea con algo más que simple venganza: explora la dualidad entre arte y violencia, aunque sin profundizar demasiado. Hay ecos de tramas como la de Gorrión Rojo (ver crítica en este blog) en el sufrimiento físico y psicológico de la protagonista, pero no consigue elevar esa doble vida (bailarina y asesina) más allá de la superficie. Ese desfase entre el potencial narrativo y su escasa ejecución deja cierta sensación de vacío en la primera parte.

Por suerte, tras este prólogo algo lento, la película se desata en su segunda mitad. A partir de que Eve llega a la aldea alpina del Canciller, el ritmo se dispara y las coreografías de acción se convierten en absoluto espectáculo. Desde combates con patines, lanzallamas, granadas, hasta pistolas conectadas con machetes, cada escena parece diseñada para superar la anterior en creatividad y violencia estilizada. El uso de elementos cotidianos y escenarios contrastantes (continental dorado, pueblos nevados, clubes de hielo) confiere dinamismo visual y variedad espacial .

Ana de Armas es el motor interpretativo. Su Eve destila vulnerabilidad, determinación y ferocidad física. Suda, sufre, gruñe y transmite el esfuerzo real que exige su metamorfosis, lo que la convierte en una antiheroína creíble en medio del caos. Aun así, su personaje no está libre de críticas: carece de evolución profunda, y de Armas brilla más por su presencia física que por un arco dramático plenamente desarrollado .

La dirección de Len Wiseman se percibe más contenida en la primera parte, pero recupera fuerza gracias a los reshoots de Chad Stahelski, que imprimen el sello de astucia visual y furia inventiva de la saga John Wick.  Aun así, ese patchwork de estilos genera una percepción de dos películas en una: una origin story pausada y un delirio ultraviolento posterior .

Desde lo técnico, los fotogramas resultan hipnóticos cuando la película se libera. Hay una frialdad elegante en los escenarios nevados y una riqueza de texturas en las secuencias, casi pictóricas, durante el clímax de la violencia . La fotografía destaca por las composiciones inmersivas y tonos contrastados, aunque en la parte inicial peca de sobriedad.

La incorporación de Keanu Reeves como John Wick aporta un guiño guiñado al universo más amplio, que algunos puedan ver forzado o innecesario (sirve más para recordar el linaje que para servir la trama propia de Eve). Su cameo genera la emoción que se espera, aunque subraya cierta dependencia de la franquicia principal.

En resumen, Ballerina es una película desequilibrada que renace tras un arranque moroso. Su guión ofrece una premisa potente pero una ejecución desigual, las interpretaciones, especialmente de Ana de Armas, brillan por su presencia visceral, y la imaginería visual y la acción recargada, si eres fan del caos ultra-coreografiado, son un auténtico festín. Ahora bien, si buscas una evolución de personaje profunda o una historia coherente de principio a fin, puede que te deje con la miel en los labios.


Calificación personal: 8

sábado, 21 de junio de 2025

Otro pequeño favor (2025)

 


  • Título original: Another simple favor
  • Año: 2025
  • Dirección: Paul Feig
  • Intérpretes: Anna Kendrick, Blake Lively, Allison Janney, Michele Morrone, Elizabeth Perkins, Henry Golding, Elena Sofia Ricci, Alexis Newell.
  • Guión: Jessica Sharzer, Laeta Kalogridis
  • Música: Theodore Shapiro
  • Fotografía: John Schwartzman
  • Productora: Feigco Entertainment, Lionsgate, Amazon MGM Studios.



SINOPSIS

La historia arranca con Stephanie (Kendrick), ahora escritora de true crime y con un poco más de control sobre su vida, reencontrándose con Emily (Lively), viva, peligrosa, y a punto de casarse con un rico empresario italiano. Stephanie es invitada como dama de honor a una boda de lujo en Capri. Pero, por supuesto, nada es lo que parece: un asesinato sacude el evento, secretos de la familia del novio emergen, y Stephanie vuelve a ser arrastrada al mismo torbellino de mentiras, sospechas y manipulación que ya la consumió una vez.



CRITICA

Siete años después de que Stephanie y Emily cambiaran las reglas del thriller femenino con su peligrosa amistad entre martinis, luto y traiciones, Paul Feig regresa con Otro pequeño favor, una secuela que traslada la intriga desde los suburbios estadounidenses hasta la isla italiana de Capri. Y aunque la fórmula de comedia negra y misterio sigue funcionando en términos generales, esta nueva entrega se apoya más en el estilo que en la sustancia, y resucita dinámicas que, si bien aún resultan divertidas, no logran el mismo filo que en 2018.

La película se apoya fuertemente en el carisma de sus protagonistas, y ahí es donde sigue brillando. Anna Kendrick aporta la misma mezcla de fragilidad, ironía e inteligencia que hizo irresistible a su personaje original, aunque con una seguridad nueva que da cuenta de su evolución. Blake Lively, por su parte, sigue encarnando a Emily con una gracia felina y un magnetismo que bordea lo perverso. Sus trajes siguen siendo tan afilados como sus réplicas, y aunque ya no tiene el factor sorpresa de la primera película, sigue siendo una figura hipnótica en pantalla.

Visualmente, la película es un lujo. Capri se convierte en el escenario perfecto para una historia de engaños bañada por el sol mediterráneo, con vestidos de alta costura, villas italianas, y cócteles en terrazas imposibles. Paul Feig, con su ojo preciso para la estética, saca partido al entorno con un diseño de producción exquisito y una dirección que combina el glamour con el suspense en proporciones fotogénicas. La música —que alterna entre temas italianos clásicos y una partitura elegante— refuerza ese tono de sofisticación peligrosa.

Pero a pesar de sus virtudes, la película no logra escapar del todo a la maldición de muchas secuelas: la necesidad de ser “más” sin necesariamente ser “mejor”. Hay más giros, más personajes secundarios, más escándalos, pero menos novedad emocional. El guión, aunque ingenioso en algunos tramos, a veces se enreda en su propio juego de espejos. Algunos personajes nuevos —como los hermanos del novio o las otras damas de honor— se sienten más como piezas funcionales del misterio que como figuras memorables. Y en varios momentos, el ritmo pierde tensión, estirando situaciones que ya han dado todo lo que tenían que ofrecer.

El humor negro, sello de la primera entrega, sigue presente, pero con menor impacto. Algunas bromas funcionan —especialmente cuando exploran las inseguridades eternas de Stephanie o el desprecio gélido de Emily por todo lo convencional—, pero otras se sienten más forzadas, como si la película se esforzara por replicar el tono sin encontrar un nuevo centro emocional que lo sostenga.

Aun así, Otro pequeño favor no deja de ser entretenida. El placer de ver a Kendrick y Lively en pantalla juntas sigue intacto. Y aunque la trama no sea tan afilada como en la original, sigue habiendo espacio para sorpresas, giros inesperados y una última escena que deja la puerta entreabierta a una posible tercera entrega. Eso sí, si llega, deberá reinventarse más radicalmente para no convertirse en una simple caricatura de sí misma.


Calificación personal: 7



Deadpool y Lobezno (2024)

 


  • Título original: Deadpool & Wolverine
  • Año: 2024
  • Género: Acción
  • Dirección: Shawn Levy
  • Intérpretes: Ryan Reynolds, Hugh Jackman, Emma Corrin, Matthew Macfayden, Rob Delaney, Aaron Stanford, Morena Baccarin, Jennifer Garner, Channing Tatum, Wesley Snipes, Dafne Keen, Chris Evans.
  • Guión: Ryan Reynolds, Rhett Reese, Paul Wernick, Shawn Levy.
  • Música: Rob Simonsen
  • Fotografía: George Richmond
  • Montaje: Shen Reid, Dean Zimmerman
  • Vestuario: Mayes C. Rubeo
  • Productora: Marvel Studios, Maximun Effort, 21 Laps Entertainment.

SINOPSIS

Wade Wilson (Ryan Reynolds), alias Deadpool, intenta rehacer su vida lejos del caos, pero una amenaza multiversal lo obliga a volver a la acción. Recluta a un Lobezno (Hugh Jackman) de otra realidad, más salvaje y roto, para detener a Cassandra Nova (Emma Corrin), una villana que amenaza con destruir todas las versiones de los mutantes. Juntos, atraviesan realidades, enfrentan sus pasados y se descubren a sí mismos en el proceso


CRITICA

Deadpool y Lobezno no es simplemente una nueva entrega del universo Marvel ni una secuela de Deadpool ni una resurrección oportunista de Lobezno. Es, en su núcleo más puro, un testamento fílmico al cansancio de los héroes, una crítica metanarrativa al colapso del multiverso como excusa creativa, y al mismo tiempo, un estallido de cariño brutal por dos personajes que se han ganado el corazón del público a base de cicatrices —y chistes sucios.

La historia comienza con un Wade Wilson semi-retirado, derrotado emocionalmente, atrapado entre la vida que quiere dejar y la que nunca podrá abandonar. Al mismo tiempo, una versión de Logan de otro universo, más salvaje y desencantado, es arrastrada a este viaje sin haber pedido participar. El guión los une no con razones particularmente novedosas, sino con un propósito más grande: jugar con las reglas del multiverso mientras las ridiculiza, y permitir a estos dos íconos un cierre más allá del canon. La amenaza principal, Cassandra Nova, representa no tanto un peligro concreto, sino una excusa estructural para que los protagonistas se muevan a través de realidades, viéndose a sí mismos multiplicados, desgastados, y fragmentados.

La química entre Ryan Reynolds y Hugh Jackman es el verdadero núcleo gravitacional del filme. El primero sigue siendo la encarnación perfecta del caos y la irreverencia, pero bajo la superficie se advierte un Wade más maduro, más dolido, que arrastra la ironía como quien arrastra una armadura oxidada. Jackman, por su parte, aporta una versión de Logan que no es la del crepúsculo emocional de Logan (2017), pero sí una que lleva esa tristeza como sombra. Su mirada lo dice todo: sabe que ha muerto, que ha renacido en otra línea temporal, y que ninguna de esas versiones podrá jamás redimirse del todo. Juntos, son una combinación de tormenta y relámpago: una tragicomedia mutante donde el dolor y la burla se entrelazan hasta el último fotograma.

Visualmente, la película no decepciona. Las secuencias de acción son crudas, estilizadas, sangrientas y exageradas, pero nunca sin propósito. Cada golpe, cada herida, cada regeneración sirve para mostrar cómo estos personajes ya no solo luchan contra enemigos, sino contra la narrativa que los repite hasta desgastarlos. La violencia es un lenguaje más, y en Deadpool y Lobezno, ese lenguaje grita.

El humor, como era de esperarse, es brutal, excesivo y, a ratos, incluso autodestructivo. La película se ríe de Disney, de Fox, del MCU, de sus propios actores, y del espectador. Hay cameos imposibles, referencias al cine mutante del pasado, bromas sexuales, comentarios políticos, burlas a las franquicias, y todo ello encajado en una historia que, por momentos, parece a punto de colapsar por su propio peso. Sin embargo, esa inestabilidad no se siente como un error, sino como una elección consciente: la película quiere estar al borde del desastre, porque allí es donde estos personajes habitan naturalmente.

Y aun así, en medio de toda esta anarquía, hay emoción genuina. Hay una conversación íntima en una cabaña, una mirada compartida entre dos hombres agotados de vivir, y un último acto donde, por primera vez, la película deja de hacer chistes... y solo deja hablar al silencio. Ese momento, mínimo pero devastador, da sentido a todo lo anterior.

Deadpool y Lobezno no será para todos. Quienes busquen estructura clásica, villanos complejos o una línea argumental sin baches probablemente saldrán confundidos. Pero quienes entiendan el viaje emocional, quienes vean más allá del meta-humor y las entrañas desparramadas, encontrarán en ella una obra de cierre: desordenada, sí; excesiva, también; pero auténtica. Porque detrás de la comedia absurda, hay un luto por un tipo de cine que ya no existe, y un abrazo sincero entre dos personajes que, por fin, se reconocen. Es una película que se ríe del final... mientras te aprieta la garganta.


Calificación personal: 8.5