Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

jueves, 25 de diciembre de 2025

Las ballenas de agosto (1987)

 


  • Título original: The Whales of August
  • Año: 1987
  • Dirección: Lindsay Anderson
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Bette Davis, Lillian Gish, Vicent Price, Ann Sothern, Harry Carey Jr.
  • Guion: David Berry
  • Música: Alan Price
  • Fotografía: Mike Fash
  • Montaje: Suzanne Lang-Willard
  • Vestuario: Ann Roth
  • Productora: Nelson Entertainment



SINOPSIS

Las hermanas Strong (Bette Davis y Lillian Gish) viven en su vejez en su casa de la isla de Maine. Libby (Bette Davis) está ciega y depende de la ayuda de su hermana Sarah (Lillian Gish). Libby vive en una constante amargura y en un deseo constante para que se termine. Sin embargo, Libby intenta que Sarah recuerde los buenos momentos que vivieron en esa casa.


CRITICA

La historia sigue a dos hermanas ancianas que pasan el verano en una casa frente al mar de Maine. Desde ese punto mínimo, la película construye una reflexión delicada sobre la vejez, la soledad y la dignidad de seguir habitando el mundo cuando casi todo parece haber quedado atrás. No hay giros espectaculares ni conflictos ruidosos: el drama vive en las miradas, en las frases que llegan tarde, en los recuerdos que pesan más que los cuerpos.

El mayor logro del film es su interpretación. Las actuaciones transmiten una verdad casi desnuda, sin subrayados sentimentales. Los diálogos, pausados y a veces ásperos, suenan auténticos; permiten que aflore tanto el cariño como el resentimiento acumulado durante toda una vida compartida. La cámara observa con respeto, evitando el morbo o la condescendencia hacia la vejez.
Visualmente, la película acompaña su tono introspectivo con una fotografía serena: el mar, las rocas y el cielo funcionan como metáforas evidentes pero eficaces del tiempo cíclico y de la fragilidad humana. El ritmo, deliberadamente lento, puede resultar exigente para algunos espectadores, pero es coherente con su propuesta: mirar sin prisa, aceptar la quietud.

Como punto débil, esa misma sobriedad puede sentirse distante. Quien espere una narración convencional o emociones explícitas quizá la encuentre fría o demasiado teatral en ciertos momentos. Sin embargo, para quien conecte con su tempo y su sensibilidad, la recompensa es profunda.
Las ballenas de agosto es una película íntima y crepuscular, más cercana a un poema visual que a un drama clásico. Habla de envejecer sin grandilocuencia, con una honestidad poco frecuente en el cine. No busca conmover a golpes: lo hace despacio, como las ballenas que pasan frente a la costa… y, cuando lo consigue, deja huella.

Calificación personal: 7



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