
- Dirección: Sergio Pablos
- Año: 2019
- Género: Animación
- Doblaje original: Jason Schwartzman, J.K. Simmons, Rashida Jones, Will Sasso, Sergio Pablos, Norm Macdonald, Joan Cusack.
- Guión: Sergio Pablos
- Música: Alfonso González Aguilar
- Montaje: Pablo García Revert
- Productora: Netfliz, Atresmedia Cine, The SPA Studios
CRITICA
Klaus es una rara avis dentro de la animación contemporánea: una película que mira hacia atrás —a la tradición del dibujo clásico— para contar una historia profundamente moderna sobre la generosidad, la comunidad y el poder transformador de los pequeños gestos. Dirigida por Sergio Pablos, no es solo una reinvención del mito de Santa Claus, sino una reflexión lúcida sobre cómo nacen las leyendas.
Narrativamente, la película parte del egoísmo. Jesper es un protagonista antipático, cómodo en su cinismo, y precisamente por eso su arco resulta tan efectivo. El guion entiende que la bondad no surge de la pureza, sino del aprendizaje y la consecuencia. La amistad con Klaus no es un flechazo sentimental, sino una relación que se construye a base de errores compartidos y silencios honestos.
Uno de los grandes logros de Klaus es su estilo visual. Aunque es animación 2D, el uso de luces, volúmenes y texturas le da una profundidad casi tridimensional sin perder la calidez artesanal del trazo. No es nostalgia vacía: es una demostración de que la animación tradicional sigue siendo expresiva, sofisticada y emocionalmente poderosa.
El humor está bien dosificado y nunca rompe el tono. Convive con momentos de melancolía sincera, especialmente cuando la película aborda la pérdida y el aislamiento. La emoción no se fuerza; llega como resultado lógico de la historia. Y cuando lo hace, es difícil no dejarse arrastrar.Si hay un riesgo, es su estructura claramente diseñada para el gran público, con giros previsibles y un clímax emocional muy calculado. Pero incluso ahí, Klaus gana por honestidad y oficio. No siempre es Hollywood el que tiene que hacer una película de animación grandiosa, también nuestro cine sabe hacer películas de calidad.
Klaus es una película luminosa, inteligente y profundamente humana, capaz de emocionar sin cinismo ni empalago. Recupera el espíritu del cuento clásico para recordarnos que la bondad —como las leyendas— empieza casi siempre por accidente, pero se sostiene por elección. Una de las mejores películas navideñas de la animación reciente, y una prueba de que la tradición aún puede sentirse nueva.
Calificación personal: 9

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