- Dirección: Santiago Segura
- Año: 2026
- Género: Comedia
- Intérpretes: Santiago Segura, Gabino Diego, Carlos Areces, Willy Bárcenas, Ramón Langa, Cañita Brava, Jesulín de Ubrique, Neus Asensi, Bertín Osborne, Kevin Spacey, Florentino Fernández, Alec Baldwin, Carlos Latre, Aníbal Gómez.
- Guión: Santiago Segura
- Música: Roque Baños, Taburete
- Fotografía: Javier G. Salmones
- Productora: Amiguetes Entertainment, Bowfinger International Pictures, Atresmedia Cine.
SINOPSIS
José Luis Torrente (Santiago Segura), después de haber estado doce años sin realizar ninguna misión (debido al desastre de la última), aparece por sorpresa como posible presidente de España a través del partido NOX pero, lo que supone un paso para José Luis, para otros, es un estorbo que hay que eliminar a toda costa.
CRITICA
Torrente, presidente supone el regreso de José Luis Torrente doce años después de Operación Eurovegas, trasladando al personaje al terreno de la política nacional. La premisa es sencilla: un hombre incompetente, machista, racista, conspiranoico y completamente fuera de su tiempo acaba convertido en candidato político por una mezcla de oportunismo, populismo y absurdo. La película utiliza esa idea para construir una sátira de la política española contemporánea y de la cultura mediática que la rodea.
Desde el punto de vista del guion, la película funciona más como una sucesión de sketches y gags que como una historia con una progresión dramática sólida. Santiago Segura vuelve a emplear la estructura clásica de la saga: Torrente se ve arrastrado a un entorno más grande que él, provoca el caos y sobrevive gracias a la casualidad. La campaña electoral sirve como excusa para encadenar situaciones disparatadas, cameos y referencias a la actualidad política. El resultado es muy dinámico y genera momentos cómicos efectivos, pero también da la sensación de que la trama avanza a trompicones y que muchas escenas existen únicamente para preparar el siguiente chiste.
Uno de los mayores aciertos del guion es que encuentra un contexto ideal para Torrente. El personaje siempre ha sido una caricatura de los peores defectos de la sociedad española, y la política populista contemporánea le permite amplificar esos rasgos. La idea de que alguien tan incapaz pueda aspirar al poder resulta absurda, pero al mismo tiempo conecta con una realidad donde la imagen pública, la provocación y las redes sociales tienen cada vez más peso. Ahí la película encuentra su mejor sátira.
Sin embargo, la película también muestra las limitaciones de una fórmula que lleva casi tres décadas en activo. Muchos chistes dependen de la incorrección política, de la repetición de tics conocidos del personaje o de la aparición sorpresa de famosos. Cuando esas bromas funcionan, provocan carcajadas; cuando no, parecen reliquias de otra época. Parte de la crítica y del público ha señalado precisamente que la película vive en gran medida de la nostalgia de la saga y de la familiaridad con el personaje.
En cuanto a los personajes, José Luis Torrente sigue siendo el centro absoluto de la película. No tiene un arco de transformación real: continúa siendo egoísta, ignorante y profundamente ridículo. Pero esa es precisamente la esencia del personaje. Torrente no está diseñado para evolucionar, sino para actuar como espejo deformado de determinados comportamientos sociales. Santiago Segura vuelve a interpretarlo con enorme energía cómica y demuestra que sigue conociendo perfectamente los mecanismos del personaje.
Los secundarios cumplen sobre todo una función humorística. Cuco aporta la conexión emocional con las películas anteriores (un gran Gabino Diego que vuelve al cibne) y actúa como contrapunto a la brutal incompetencia de Torrente. Pelayo, los asesores políticos y los distintos colaboradores representan estereotipos reconocibles de la política y los medios actuales. Ninguno posee una profundidad especial, pero tampoco la necesita: la película los utiliza como herramientas satíricas más que como personajes complejos.
Los numerosos cameos son una de las señas de identidad de la saga y aquí vuelven a ocupar un papel importante. Algunos resultan muy divertidos porque aparecen en momentos inesperados; otros parecen simples guiños para el público. Como ocurre con muchas comedias basadas en cameos, su efecto dependerá en gran medida de la afinidad del espectador con las figuras que aparecen.
Como sátira política, Torrente, presidente es irregular. Tiene momentos muy inspirados y otros excesivamente obvios. No alcanza la sofisticación de grandes sátiras políticas internacionales, pero tampoco pretende hacerlo. Su objetivo es provocar la risa inmediata mediante el exceso, la vulgaridad y la provocación. Cuando se acepta esa propuesta, la película resulta bastante entretenida; cuando se busca una crítica política más elaborada, se queda corta.
En conjunto, Torrente, presidente es una comedia eficaz y muy fiel al espíritu de la saga. Su guion prioriza el gag sobre la narrativa, sus personajes funcionan más como caricaturas que como seres complejos y su humor sigue siendo deliberadamente bruto y excesivo. No es la película más madura de Santiago Segura ni la más refinada, pero sí una de las que mejor aprovecha el potencial satírico de Torrente en el contexto político actual. Como cine cómico popular cumple su función; como obra cinematográfica, está lejos de ser algo más que una divertida y descontrolada sucesión de disparates.
Calificación personal: 6.5

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