Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

domingo, 31 de mayo de 2026

Silkwood (1983)

 


  • Dirección: Mike Nichols
  • Año: 1983
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Meryl Streep, Kurt Russell, Cher, Craig T. Nelson, Fred Ward, Diana Scarwird, Ron Silver, Josef Sommer, Charles Hallahan, Bruce McGill, David Strathairn, M. Emmet Walsh
  • Guión: Nora Ephron, Alice Arlen
  • Música: Georges Delerue
  • Fotografía: Miroslav Ondricek
  • Vestuario: Ann Roth
  • Productora: American Broadcastin Company, 20th Century Fox


SINOPSIS

Karen Silkwood (Meryl Streep) es una trabajadora de una planta nuclear en Estados Unidos que lucha para que los trabajadores de esa planta tengan buenas condiciones laborales y de seguridad. Pero, cuando se afilia al sindicato y empieza a indagar más en la planta nuclear, la vida de Karen empezará a peligrar.


CRITICA

Silkwood, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Meryl Streep, es una de las mejores películas estadounidenses de los años ochenta porque logra combinar el drama humano con la denuncia política sin sacrificar ninguno de los dos aspectos. Basada en la historia real de Karen Silkwood, una trabajadora de una planta nuclear que denunció graves fallos de seguridad antes de morir en circunstancias nunca esclarecidas del todo, la película evita convertirse en un simple alegato ideológico y se centra en la transformación de una persona corriente en una figura de resistencia.

El guion, escrito por Nora Ephron y Alice Arlen, destaca por su extraordinaria contención. En lugar de presentar a Karen como una heroína desde el principio, la construye como una mujer imperfecta, impulsiva y a menudo contradictoria. Cuando comienza la película, Karen no es una activista ni una líder sindical especialmente comprometida. Es una trabajadora que intenta sobrevivir a una rutina difícil, con problemas familiares y emocionales que la mantienen alejada de cualquier idealismo. Esa decisión narrativa resulta fundamental porque hace que su evolución sea creíble.

La estructura del guion funciona como una progresiva toma de conciencia. La historia no gira únicamente alrededor de la corrupción empresarial o de los riesgos nucleares, sino alrededor del descubrimiento de una verdad incómoda. Karen va observando irregularidades, pequeños detalles aparentemente insignificantes, hasta comprender que la seguridad de los trabajadores está siendo sacrificada en nombre de la productividad. El conflicto surge de forma orgánica y evita los giros artificiales. Cada nueva revelación aumenta la tensión y acerca al personaje a una situación cada vez más peligrosa.

Uno de los mayores aciertos del libreto es que nunca convierte el enfrentamiento entre Karen y la empresa en una lucha simplista entre buenos y malos. La corporación aparece como una estructura burocrática impersonal más que como una organización dirigida por villanos caricaturescos. Eso hace que la amenaza resulte más inquietante. La película sugiere que los sistemas pueden ser peligrosos incluso cuando nadie parece asumir personalmente la responsabilidad.

El personaje de Karen Silkwood es probablemente una de las interpretaciones más complejas de la carrera de Meryl Streep. Karen es inteligente pero no brillante, valiente pero no intrépida, comprometida pero no siempre coherente. Tiene defectos evidentes, toma malas decisiones y a veces actúa impulsivamente. Precisamente por eso resulta tan humana. La película evita idealizarla y permite que el espectador vea tanto sus fortalezas como sus debilidades. Su transformación en denunciante nace más de la indignación moral que del heroísmo convencional.

Otro personaje fundamental es Drew Stephens, interpretado por Kurt Russell. Drew representa la vida cotidiana que Karen está poniendo en riesgo. No es simplemente una pareja sentimental; simboliza el deseo de normalidad frente a una lucha que exige sacrificios crecientes. Su relación con Karen aporta una dimensión íntima que impide que la película se convierta en una mera investigación periodística dramatizada.

La gran sorpresa del reparto es Cher en el papel de Dolly Pelliker. Dolly podría haber sido un personaje secundario sin importancia, pero el guion le otorga una profundidad inesperada. Es una amiga leal, vulnerable y emocionalmente compleja. La relación entre Karen y Dolly constituye uno de los núcleos emocionales de la película. Ambas mujeres encuentran apoyo mutuo en un entorno laboral hostil, y esa amistad aporta calidez a una historia cada vez más sombría.

También es notable cómo los personajes secundarios contribuyen a la sensación de realismo. Nadie parece diseñado exclusivamente para transmitir información al espectador. Los compañeros de trabajo, los representantes sindicales y los supervisores tienen comportamientos ambiguos y reconocibles. Esa naturalidad ayuda a que el conflicto resulte auténtico.

Visualmente, Mike Nichols adopta un enfoque sobrio y casi documental. No busca grandes escenas de suspense ni secuencias espectaculares. La tensión nace de conversaciones, reuniones, inspecciones y pequeños gestos cotidianos. Esta decisión refuerza la credibilidad de la historia y permite que el drama humano ocupe el centro del relato.

El desenlace es especialmente eficaz porque rehúye las soluciones fáciles. La película comprende que la historia real de Karen Silkwood no ofrece una conclusión plenamente satisfactoria ni una victoria clara. En lugar de proporcionar un cierre convencional, deja al espectador con preguntas incómodas sobre el poder corporativo, la responsabilidad institucional y el coste personal de enfrentarse a sistemas mucho más grandes que uno mismo.

En conjunto, Silkwood es un ejemplo excelente de cine político que nunca olvida a las personas que hay detrás de la política. Su guion destaca por la construcción gradual del conflicto y por la complejidad moral de sus personajes. Karen Silkwood es una protagonista extraordinaria precisamente porque no parece una heroína de película, sino una persona normal obligada a actuar cuando descubre algo que considera intolerable. Gracias a esa combinación de realismo, humanidad y tensión, la película sigue siendo una de las obras más sólidas y relevantes del cine estadounidense de los años ochenta.


Calificación personal: 8.5



Semilla de maldad (1955)

 


  • Título original: Blackboard Jungle
  • Año: 1955
  • Dirección: Richard Brooks
  • Intérpretes: Glenn Ford, Sidney Poitier, Anne Francis, Louis Calhern, Margaret Hayes, John Hoyt, Richard Kiley, Warner Anderson, Emily Meyer.
  • Guión: Richard Brooks
  • Música: Charles Wolcott
  • Fotografía: Russell Harlan
  • Montaje: Ferris Webster
  • Productora: Metro Goldwyn Meyer


SINOPSIS

Richard Dardier (Glenn Ford) es un ex militar que obtiene un trabajo como profesor en un colegio público. En dicho colegio hay poca disciplina a la par que los alumnos son los más conflictivos de todo el distrito. Ante esta situación, Dardier intenta llegar y comprender a los jóvenes para que tengan un futuro mejor.


CRITICA

Semilla de maldad es una de esas películas que hoy pueden parecer familiares porque su influencia ha sido enorme. Muchas historias posteriores sobre profesores idealistas enfrentados a alumnos conflictivos parten de un esquema que Richard Brooks ayudó a popularizar aquí. Sin embargo, vista en su contexto histórico, sigue siendo una obra sorprendentemente moderna por la dureza con la que retrata la violencia juvenil, el fracaso del sistema educativo y la incomunicación entre generaciones.

El guion, escrito por Richard Brooks a partir de la novela de Evan Hunter, se construye como un enfrentamiento constante entre autoridad y rebeldía. La trama sigue a Richard Dadier, un exmilitar que llega a un instituto dominado por el desorden, las amenazas y la delincuencia juvenil. Lo interesante es que la película evita presentar el problema como una simple lucha entre buenos y malos. Aunque algunos alumnos son violentos, el guion insiste en que detrás de su comportamiento hay fracaso escolar, pobreza, falta de expectativas y abandono institucional.

La principal virtud del guion es su progresión dramática. Dadier comienza creyendo que la disciplina bastará para imponer orden, pero poco a poco descubre que enseñar exige comprender a los alumnos y ganarse su respeto. La historia avanza mediante pequeñas derrotas y humillaciones que hacen que el conflicto resulte creíble. No hay soluciones milagrosas ni discursos grandilocuentes; el protagonista tiene que aprender tanto como sus estudiantes.

Su principal limitación es que algunas situaciones están planteadas de forma bastante esquemática desde una perspectiva actual. Los estudiantes suelen representar tipos sociales más que individuos complejos, y algunos conflictos se resuelven de manera algo simplificada. Aun así, la película conserva fuerza porque Brooks sabe generar tensión y porque nunca pierde de vista el aspecto humano de los personajes.

En cuanto a los personajes, Richard Dadier es el auténtico corazón de la película. Interpretado por Glenn Ford, no es un héroe perfecto. Tiene miedo, comete errores y llega a prejuzgar a algunos alumnos. Precisamente por eso funciona tan bien: es un hombre corriente enfrentado a una situación que le supera. Su evolución consiste en abandonar sus prejuicios y comprender que la autoridad no se impone únicamente mediante la fuerza.

El personaje más interesante después de Dadier es Gregory Miller, interpretado por Sidney Poitier en uno de los primeros papeles importantes de su carrera. Miller parece inicialmente un estudiante problemático y amenazante, pero poco a poco revela inteligencia, sensibilidad y potencial. La película utiliza al personaje para cuestionar los prejuicios raciales de la época, algo muy poco habitual en el cine comercial estadounidense de los años cincuenta.

Por otro lado, Artie West representa la violencia pura. Es el antagonista principal y encarna la influencia destructiva dentro del aula. Aunque psicológicamente no es un personaje muy profundo, funciona porque simboliza la resistencia al cambio y la atracción del liderazgo basado en el miedo.

Los profesores veteranos también tienen importancia. Muchos aparecen resignados, agotados o cínicos. Son una crítica directa a un sistema educativo que ha dejado de creer en sí mismo. En cierto modo, la película plantea que el problema no son solo los alumnos, sino también las instituciones incapaces de responder a sus necesidades.

Además de sus méritos dramáticos, Semilla de maldad posee una enorme relevancia cultural. Fue una de las primeras películas en asociar la juventud con una identidad propia y ayudó a popularizar el rock and roll gracias al uso de "Rock Around the Clock" de Bill Haley & His Comets en los títulos iniciales. Su impacto fue tan grande que hoy se considera una obra fundamental para entender la cultura juvenil de los años cincuenta.

Como valoración global, Semilla de maldad destaca por un guion sólido, una tensión constante y unos personajes que, aunque en ocasiones respondan a arquetipos, consiguen transmitir conflictos sociales reales. Puede que algunas ideas hayan envejecido, pero su reflexión sobre la educación, los prejuicios y la dificultad de conectar con los jóvenes sigue conservando una sorprendente actualidad. Es una película pionera, influyente y todavía muy poderosa.


Calificación personal: 7.5



Torrente, presidente (2026)


  •  Dirección: Santiago Segura
  • Año: 2026
  • Género: Comedia
  • Intérpretes: Santiago Segura, Gabino Diego, Carlos Areces, Willy Bárcenas, Ramón Langa, Cañita Brava, Jesulín de Ubrique, Neus Asensi, Bertín Osborne, Kevin Spacey, Florentino Fernández, Alec Baldwin, Carlos Latre, Aníbal Gómez.
  • Guión: Santiago Segura
  • Música: Roque Baños, Taburete
  • Fotografía: Javier G. Salmones
  • Productora: Amiguetes Entertainment, Bowfinger International Pictures, Atresmedia Cine.


SINOPSIS

José Luis Torrente (Santiago Segura), después de haber estado doce años sin realizar ninguna misión (debido al desastre de la última), aparece por sorpresa como posible presidente de España a través del partido NOX pero, lo que supone un paso para José Luis, para otros, es un estorbo que hay que eliminar a toda costa.


CRITICA

Torrente, presidente supone el regreso de José Luis Torrente doce años después de Operación Eurovegas, trasladando al personaje al terreno de la política nacional. La premisa es sencilla: un hombre incompetente, machista, racista, conspiranoico y completamente fuera de su tiempo acaba convertido en candidato político por una mezcla de oportunismo, populismo y absurdo. La película utiliza esa idea para construir una sátira de la política española contemporánea y de la cultura mediática que la rodea.

Desde el punto de vista del guion, la película funciona más como una sucesión de sketches y gags que como una historia con una progresión dramática sólida. Santiago Segura vuelve a emplear la estructura clásica de la saga: Torrente se ve arrastrado a un entorno más grande que él, provoca el caos y sobrevive gracias a la casualidad. La campaña electoral sirve como excusa para encadenar situaciones disparatadas, cameos y referencias a la actualidad política. El resultado es muy dinámico y genera momentos cómicos efectivos, pero también da la sensación de que la trama avanza a trompicones y que muchas escenas existen únicamente para preparar el siguiente chiste.

Uno de los mayores aciertos del guion es que encuentra un contexto ideal para Torrente. El personaje siempre ha sido una caricatura de los peores defectos de la sociedad española, y la política populista contemporánea le permite amplificar esos rasgos. La idea de que alguien tan incapaz pueda aspirar al poder resulta absurda, pero al mismo tiempo conecta con una realidad donde la imagen pública, la provocación y las redes sociales tienen cada vez más peso. Ahí la película encuentra su mejor sátira.

Sin embargo, la película también muestra las limitaciones de una fórmula que lleva casi tres décadas en activo. Muchos chistes dependen de la incorrección política, de la repetición de tics conocidos del personaje o de la aparición sorpresa de famosos. Cuando esas bromas funcionan, provocan carcajadas; cuando no, parecen reliquias de otra época. Parte de la crítica y del público ha señalado precisamente que la película vive en gran medida de la nostalgia de la saga y de la familiaridad con el personaje.

En cuanto a los personajes, José Luis Torrente sigue siendo el centro absoluto de la película. No tiene un arco de transformación real: continúa siendo egoísta, ignorante y profundamente ridículo. Pero esa es precisamente la esencia del personaje. Torrente no está diseñado para evolucionar, sino para actuar como espejo deformado de determinados comportamientos sociales. Santiago Segura vuelve a interpretarlo con enorme energía cómica y demuestra que sigue conociendo perfectamente los mecanismos del personaje.

Los secundarios cumplen sobre todo una función humorística. Cuco aporta la conexión emocional con las películas anteriores (un gran Gabino Diego que vuelve al cibne) y actúa como contrapunto a la brutal incompetencia de Torrente. Pelayo, los asesores políticos y los distintos colaboradores representan estereotipos reconocibles de la política y los medios actuales. Ninguno posee una profundidad especial, pero tampoco la necesita: la película los utiliza como herramientas satíricas más que como personajes complejos.

Los numerosos cameos son una de las señas de identidad de la saga y aquí vuelven a ocupar un papel importante. Algunos resultan muy divertidos porque aparecen en momentos inesperados; otros parecen simples guiños para el público. Como ocurre con muchas comedias basadas en cameos, su efecto dependerá en gran medida de la afinidad del espectador con las figuras que aparecen.

Como sátira política, Torrente, presidente es irregular. Tiene momentos muy inspirados y otros excesivamente obvios. No alcanza la sofisticación de grandes sátiras políticas internacionales, pero tampoco pretende hacerlo. Su objetivo es provocar la risa inmediata mediante el exceso, la vulgaridad y la provocación. Cuando se acepta esa propuesta, la película resulta bastante entretenida; cuando se busca una crítica política más elaborada, se queda corta.

En conjunto, Torrente, presidente es una comedia eficaz y muy fiel al espíritu de la saga. Su guion prioriza el gag sobre la narrativa, sus personajes funcionan más como caricaturas que como seres complejos y su humor sigue siendo deliberadamente bruto y excesivo. No es la película más madura de Santiago Segura ni la más refinada, pero sí una de las que mejor aprovecha el potencial satírico de Torrente en el contexto político actual. Como cine cómico popular cumple su función; como obra cinematográfica, está lejos de ser algo más que una divertida y descontrolada sucesión de disparates. 


Calificación personal: 6.5




Super Mario Galaxy: La Película (2026)

 


  • Título original: The Super Mario Galaxy Movie
  • Año: 2026
  • Género: Dibujos animados
  • Dirección: Aaron Horvath, Michael Jelenic
  • Guión: Matthew Fogel
  • Doblaje original: Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day, Jack Black, Keegan-Michael Key, Benny Safdie, Brie Larson, Donald Glover, Glen Powell.
  • Música: Brian Tyler
  • Productora: Universal Pictures, Illumination, Nintendo.


SINOPSIS

Los hermanos Luigi y Mario, acompañados de Beach, viajan hasta los confines de la galaxia para rescatar a la princesa Rosalinda, tras haber sido raptada por el hijo de Browser, el cual intenta demostrar que ahora se ha vuelto bueno.


CRITICA

Super Mario Galaxy: La película es una secuela mucho más ambiciosa que Super Mario Bros.: La película. Al trasladar la acción al espacio e introducir elementos de los juegos Galaxy, la película gana espectacularidad visual y un mayor sentido de aventura, pero también evidencia algunas debilidades narrativas que ya estaban presentes en la primera entrega. 

El guion apuesta por una estructura de viaje cósmico en la que Mario y sus aliados deben enfrentarse a una nueva amenaza encabezada por Wario y Bowser Jr. mientras exploran distintos mundos galácticos. La historia funciona bien cuando se centra en el descubrimiento y en el sentido de maravilla propio de los videojuegos originales, pero a menudo parece más interesada en encadenar referencias, personajes y escenarios que en desarrollar conflictos profundos. El ritmo es muy rápido, con escenas que se suceden constantemente para mantener la atención del público familiar, aunque eso provoca que algunos momentos emocionales no tengan el tiempo suficiente para madurar. 

Mario sigue siendo el protagonista clásico: valiente, optimista y dispuesto a ayudar a los demás. Sin embargo, continúa siendo un héroe relativamente sencillo. Su arco dramático existe, pero es limitado, ya que la película lo utiliza principalmente como vehículo para recorrer este universo. Luigi tiene una presencia más importante que en la primera película y aporta parte de la emoción familiar de la historia, aunque sigue estando algo eclipsado por los acontecimientos más espectaculares. 

La gran incorporación es Rosalina. El personaje aporta una dimensión más melancólica y madura al relato, algo poco habitual en una producción de Mario. Sus escenas con Peach son de las más interesantes porque introducen temas relacionados con la responsabilidad, la soledad y la protección de los mundos que habitan. De hecho, varios comentarios sobre la producción han destacado que algunas secuencias entre ambas fueron ampliadas para reforzar precisamente ese componente emocional. 

Peach mantiene el papel activo y competente que ya tenía en la película anterior. No es una figura pasiva que espera ser rescatada, sino una líder que participa directamente en la acción. Aunque su personalidad resulta efectiva, en algunos momentos parece estar definida más por su capacidad de resolver problemas que por conflictos internos propios. 

En cuanto a los villanos, Bowser Jr. aporta energía y carisma, mientras que Wario representa una amenaza diferente a Bowser gracias a su egoísmo y codicia. El problema es que la película maneja tantos personajes que ninguno alcanza la profundidad suficiente para convertirse en un antagonista verdaderamente memorable. Funcionan mejor como motores de la aventura que como personajes complejos. 

Visualmente, la película es probablemente el mayor logro de la producción. Los mundos espaciales, las galaxias y la escala cósmica consiguen trasladar al cine la sensación de asombro de los videojuegos. La música también ayuda mucho, reutilizando y reinterpretando temas clásicos de la saga. 

En conjunto, Super Mario Galaxy: La película destaca más por su imaginación visual y por el cariño hacia el material original que por la solidez de su escritura. Es una aventura entretenida, llena de energía y fan service, con algunos momentos emocionales inesperadamente efectivos gracias a Rosalina y Peach, pero cuyo guion sacrifica profundidad y desarrollo de personajes en favor del espectáculo constante. Como adaptación de Mario funciona muy bien; como historia cinematográfica independiente, se queda un paso por debajo de su enorme potencial.


Calificación personal: 5.5