Al mal tiempo, buen cine...

Queridos lectores y seguidores:

Me permito escribir una líneas para agradeceros a todos (desde todas las partes del mundo) que visitéis mi blog y todo lo que voy publicando. Ante todo comentar que no estoy licenciada en cinematografía pero, doy gracias por haber asistido a cursos y que mis padres me introdujeran al cine con sólo 8 años.

Por eso os animo que escribáis vuestras opiniones sin vergüenza alguna (¡por eso existe la libertad de expresión!) o sugerir cambios o visionados de películas, ya que se convierte en un feedback donde podemos aprender unos de otros.

Para finalizar, gracias una vez más por vuestro tiempo y dedicárselo a mi blog. ¡Seguid disfrutando del cine!

domingo, 22 de febrero de 2026

A Real Pain (2024)

 


  • Dirección: Jesse Eisenberg
  • Año: 2024
  • Género: Drama
  • Intérpretes: Jesse Eisenberg, Kieran Culkin, Will Sharpe, Jennifer Grey, Liza Sadovy, Kurt Egyiawan, Daniel Oreskes, Ellora Torchia.
  • Guión: Jesse Eisenberg
  • Fotografía: Micha Dymek
  • Productora: Topic Studios


SINOPSIS

Dos primos viajan a Polonia para honrar la memoria de su abuela fallecida. El recorrido por los lugares vinculados a su historia familiar reabre viejas heridas y tensiones entre ambos. Sus personalidades opuestas —una más contenida y otra impulsiva— chocan constantemente durante el viaje. Entre momentos de humor incómodo y confrontaciones emocionales, afloran reproches y vulnerabilidades. Lo que comienza como un homenaje se convierte en una exploración íntima del duelo y de los lazos familiares.

CRITICA

La película A Real Pain, escrita, dirigida y protagonizada por Jesse Eisenberg, es un drama íntimo que explora el peso de la memoria, la herencia familiar y las contradicciones emocionales a través del reencuentro de dos primos que viajan a Polonia para honrar a su abuela fallecida. Lo que podría haber sido un simple “road movie” sentimental se convierte en un estudio incómodo sobre el duelo, la culpa y la dificultad de conectar incluso con quienes comparten nuestra historia.

Desde el punto de vista del guion, la película se sostiene en una estructura sencilla pero eficaz: el viaje físico funciona como catalizador del viaje emocional. No hay grandes giros argumentales ni revelaciones melodramáticas; el conflicto es interno y relacional. Eisenberg construye el relato a partir de diálogos aparentemente cotidianos que esconden tensiones profundas. El tono oscila con habilidad entre la comedia incómoda y el drama contenido, evitando caer en la solemnidad pese al trasfondo histórico vinculado al Holocausto. El guion destaca por su naturalismo: las conversaciones se sienten orgánicas, a veces torpes, llenas de silencios y reproches indirectos, lo que aporta verosimilitud. Sin embargo, esa misma contención puede hacer que algunos momentos parezcan narrativamente estáticos o poco concluyentes para quienes esperan una resolución más clara.

En cuanto a los personajes, la película se articula en torno al contraste entre los dos primos. El personaje interpretado por Eisenberg encarna la ansiedad contenida, la rigidez emocional y la necesidad de control; es alguien que procesa el dolor de forma intelectualizada. En cambio, el personaje de Kieran Culkin es impulsivo, carismático y emocionalmente transparente, pero también inestable y profundamente herido. Este contraste genera la tensión dramática principal: no se trata solo de diferencias de personalidad, sino de maneras opuestas de habitar el trauma y la memoria familiar. Lo más interesante es que ninguno queda reducido a caricatura; ambos resultan contradictorios, a ratos irritantes y a ratos profundamente vulnerables.

El viaje por los lugares vinculados al pasado familiar no se convierte en un discurso histórico explícito, sino en un espejo que amplifica las fracturas personales. La película sugiere que el dolor heredado no siempre se manifiesta de forma solemne; a veces aparece en forma de incomodidad, resentimiento o incapacidad para comunicarse. En este sentido, el guion evita moralizar y se limita a observar cómo dos personas intentan, sin demasiado éxito, entenderse.

En conjunto, A Real Pain es una obra sobria, dialogada y emocionalmente honesta. Su fuerza reside más en la química entre los protagonistas y en la sutileza de sus intercambios que en una trama compleja. Es una película que apuesta por el matiz y la ambigüedad, ofreciendo un retrato sensible —y a veces incómodo— de cómo el pasado y el duelo moldean nuestras relaciones presentes.


Calificación personal: 8


No hay comentarios: